Jorge Oñate, rumbo a la inmortalidad

Ha muerto Jorge Oñate González, el precursor del canto vallenato. El hombre nacido en La Paz, Cesar, el 31 de marzo de 1949 y que partió en dos la leyenda de la música vallenata. El primero que tomó un micrófono como solista para interpretar con su voz prodigiosa, las más antológicas canciones de este género musical. Ha muerto el ‘Ruiseñor del Cesar’, el ‘Jilguero de América’, el invencible, el más fuerte, el patrimonio cultural de la leyenda de Francisco El Hombre, el compae Chipuco, y el Cacique Upar.

El más robusto de los sinsontes del espeso monte acaba de silenciar su voz vibrante. Amanece de luto el país vallenato, la Provincia de Padilla y su tierra natal, La Paz, con sus calles raras y llenas de recuerdos con las bateas de las más exquisitas almojábanas. Desde su reclusión en la Clínica Cardiovascular de Valledupar el 18 de enero, las redes sociales y los medios de comunicación se colmaron de súplicas y ruegos al dador de la vida por su salud y recuperación. Transcurrieron días y semanas, en las que sus familiares, seguidores, amigos y el público y la fanaticada que escuchó y se enamoró con sus canciones, tomaron consciencia de las dimensiones del gran ruiseñor y su gran legado al folclor vallenato y a la posteridad. Luego se produjo su traslado a Medellín, donde siguió librando una frontal batalla contra su enfermedad, hasta este 28 de febrero de 2021, cuando la muerte le ganó la partida y se produjo su deceso.

Con su muerte se lleva el cantor un pedazo de nuestras vidas y nuestra juventud. También un pedazo de nuestra muerte porque su partida nos deja desgarrada el alma provinciana que creció con su canto inmortal. Ha muerto un hombre útil e irrepetible, de esos que no nacen todos los días y que debieran sembrarse para que siguieran dándole fruto a la humanidad. Hoy se mueren más de cinco décadas de canto y la estrella rutilante que brilló en el firmamento vallenato, demostrando que sí se podía trascender como cantante al lado de un gran intérprete del acordeón. Muere quien puso de moda el cantante como intérprete y desplazó un poco al acordeonero en el oficio del vallenato. Ese mismo que abrió el camino para que otros lo siguieran hasta hoy, convertidos en la figura central y eje de lo que es la música vallenata con cantante y acordeonero.

Su mayor legado, es que, a Jorge Oñate, se le atribuye el haber ideado la figura del cantante como estrella del folclor. En 1972 partió en dos también la historia del festival vallenato, presentándose en el mismo como cantante en la competencia, al lado del rey Miguel López. A lo largo de su periplo musical en las cinco décadas de vida artística, hizo pareja con acordeoneros de reconocida trayectoria, entre los cuales se destacan, Miguel López, Nicolás ‘Colacho’ Mendoza, Emilianito Zuleta, Juancho Rois, Raúl ‘El Chiche’ Martínez, Álvaro López, Julián Rojas, Christian Camilo Peña y Fernando Rangel. Muchos de ellos coronados como reyes vallenatos en el festival, por lo cual se hizo acreedor al remoquete de ‘Hacedor de reyes’. Hoy se fue a sus 72 años a cantar en la parranda celestial, al lado de Diomedes Díaz y Rafael Orozco, dejando huérfano en la tierra a su compadre del alma, Poncho Zuleta.

En el 2010, Jorge Oñate recibió uno de los premios a la excelencia musical del Grammy Latino, también se ganó 18 congos de oro en el festival de orquestas en los carnavales de Barranquilla. El Covid-19 le arrebató el homenaje que había anunciado tributarle el Festival de la Leyenda Vallenata en 2020. Inició su carrera musical con los hermanos López, de cuya unión nacieron muchos éxitos que se recuerdan, entre ellos ‘Rosa Jardinera’, ‘El cantor de Fonseca’, ‘Mi gran Amigo’, ‘Los Tiempos de la Cometa’ y’ Amor Sensible’. Luego, de su unión muy fugaz con Emilianito Zuleta, se escucharon sus éxitos ‘Mujer conforme’ y ‘La parranda y la mujer’. Seguidamente, con Raúl ‘El chiche’ Martínez, impuso ‘Nido de Amor’ y ‘La Vieja Sara’. Con Colacho Mendoza, ‘Ausencia’, ‘Que Parranda’ e ‘Igual que aquella noche’. Al lado de Juancho Rois inmortalizó ‘Alicia Adorada’, ‘El cariño de mi pueblo’, ‘El ruiseñor de mi Valle’ y ‘La Gordita’. Con Álvaro López nos deleitó con canciones como ‘Una Aventura más’ y ‘Devuélveme mis sentimientos’. Grande Oñate, pero el hombre no muere con la muerte, sino con el olvido y sus canciones lo harán inmortal.