Jurados, folclor y rancherización

Los jurados de los festivales vallenatos que se dan en las diferentes regiones de la patria hoy, se parecen a lo que afirmaba la heroína del vallenato, la siempre recordada Consuelo Araújo Noguera, la popular ‘Cacica’, que hoy estamos asistiendo a una verdadera ‘Chatarra’ del vallenato, en sí a una progresiva rancherización del folklor: A la letra de ranchera con música vallenata, impuesta por las casas disqueras que tan funesto papel han desempeñado en el envilecimiento de este género musical. El Vallenato se ha nacionalizado, internacionalizado y popularizado comercialmente y eso es sumamente positivo.

¿Y por qué los jurados se parecen o están en la vía de la chatarrización del vallenato?, porque en el papel cuando les corresponde actuar con esta altísima responsabilidad, en la mayoría de los casos no conocen las raíces del vallenato y más bien están en la posición de lo que expresaban los laureados Rafael Escalona, Leandro Díaz y Consuelo Araújo Noguera que ahora los compositores no lo son, sino más bien componedores de música chatarra.

Por ello en la calificación que ellos hacen –los jurados–están desapareciendo la autenticidad del vallenato y además a los jurados de hoy les gusta mucho la mermelada y cuando están calificando la calidad de las composiciones, se vuelven sordos completamente, por esa misma mermelada, que ustedes saben a qué nos estamos refiriendo y con toda esta crisis que se está dando en la esencia y autenticidad del vallenato se dan casos por ejemplo en La Guajira, que hay festivales que tienen alma de papel, es decir, no tienen sostenimiento en el tiempo por no tener las bases musicales para sostenerse con unos buenos cimientos de vallenato auténtico.

Producto de esos jurados, que no tienen ni idea de lo que están calificando y otros por egoísmos, otros por falta de conocimiento de las raíces vallenatas, de las melodías y por falta de un inventario en la CPU de su historia musical, suceden situaciones de hecho que envilecen a nuestro folclor.

Existen jurados de los diferentes festivales que se realizan en diferentes puntos geográficos de la región Caribe que ponen en entredicho a esos festivales, a sus organizadores y por supuesto la calidad y la opinión de ese jurado que no sé cuándo califica en que estaba pensando: si en la mermelada, en la melodía o en su ignorancia supina o es más en su ego de figurar como jurado, sin tener idea de lo que está calificando.

En Rafael Escalona, Calixto Ochoa, Leandro Díaz, Máximo Movil, Alfredo Gutiérrez, Alejandro Durán, Andrés Landero, Abel Antonio Villa, ‘Poncho’ Cotes Queruz, Adolfo Pacheco, Hernando Marín, Gustavo Gutiérrez, Fredy Molina Daza, Octavio Daza Daza, Rosendo Romero Ospino, Santander Durán Escalona, Pedro García, Armando Zabaleta Guevara, Emiliano Zuleta Baquero, Lorenzo Morales, Julio Oñate Martínez, Camilo Namén, Idelfonso Ramírez Bula, Tomás Darío Gutiérrez, Antonio Serrano Zúñiga, Juvenal Daza, Daniel Celedon, Edilberto Daza, Rafael Manjarrez, “Beto” Murgas, Alonso Fernández Oñate, Marciano Martínez, Fernando Meneses, Julio Cesar Daza, Sergio Moya Molina, Nicolás Maestre, Luis Egurrola. Roberto y Efrén Calderón, Emilianito Zuleta Díaz, Marcos Díaz, Félix Carrillo Hinojosa, Diomedes Díaz, Aurelio Núñez, Hernán Urbina Joiro, Fabián Corrales, ‘Poncho’ Cotes Jr., Fernando Dangond Castro, ‘Cacha’ Acosta, Wilman Bolaño, Luis Murgas, Wilfran Castillo, Omar Geles, Iván Ovalle, Jesualdo Fernández, José “Casquita” Mazeneth, José “Cachete” López, Alonso Quintero, Tico Mercado, entre otros, comienza y muere el vallenato. En ellos se resumen los más auténticos compositores de lo que ha sido el folklor en la capital provincial de Macondo. ¡Así es y así será por siempre!