La adolescencia y el Estado

La adolescencia es el periodo de la vida de la persona comprendido entre la aparición de la pubertad, que marca el final de la infancia y el inicio de la edad adulta, etapa en la que predomina un cierto resentimiento contra los padres, que se pone de manifiesto mediante accesos de rabias, de agresividad y de rebeldía.

Esta etapa oscila entre los 14 y los 18 años, la adolescencia es considerada como la etapa de la vida donde se adolece de personalidad, se adolece de madurez, se adolece de ponderación, entre muchas cosas, porque todo está en vía de formación, etapa donde la persona necesita de seguimiento, de educación, de asistencia y carácter, para no tener los resultados negativos que hoy nos aterran, madres prematuras, jóvenes en drogadicción y en delincuencia.

Todos estos resultados tienen muchos porqués, pero los más preponderantes son hogares disfuncionales, influencias externas, redes sociales y ausencias de programas educativos municipales.

Unas de las células principales de la sociedad es el hogar y si este hogar es disfuncional, porque también hizo prolongación de la pobreza al conformarlo en su momento por menores de edad sin estar preparados para enfrentar la vida, también se dio el hecho de que una niña pariera otra niña, donde imperó la inmadurez cronológica, la inmadurez mental, cero conocimiento de oficio o profesión porque no hubo tiempo para la preparación, entonces, qué se espera del fruto de ese hogar, la repetición del ciclo descrito.

Da dolor el desfile de niñas cargando otras niñas para el programa de lactancia materna, sobretodo en sectores o barrios de estrato uno, cuando deberían estar invirtiendo el tiempo en estudios. Hoy la gran mayoría están en quehaceres maternos, igual o peor les está pasando a los varones, se les ve en el camino de la drogadicción, abandonando los estudios; se convierten en padres prematuros, transitan el camino de la delincuencia y lo peor que la gran mayoría vienen de padres que mostraron las mismas características, la gran pregunta es ¿y el Estado sobretodo el municipal, qué hace para romper este círculo vicioso, perjuro e indeseable? ¿Dónde están los programas que propendan prevenirles a los adolescentes todos estos errores?

¿Dónde están esos programas que eduquen a esos padres para que puedan dar una buena orientación a sus hijos adolescentes? Para que no propaguen la aceptación de amores públicos a niñas de 13 o 14 años, son los padres los llamados a ser soldados de primera trinchera para dar la lucha en el rompimiento de este círculo vicioso.

Si el consejo paternal no produce efecto, si el diálogo abierto no sirve para que el adolescente cumpla con las disciplinas hogareñas como horario de llegada, comportamiento respetuoso, total obediencia, entonces comparto la vida de hecho a la antigua, tal como nos lo señala el Todopoderoso en su cita bíblica, en proverbios cap. 23 versículo 13 y 14, que dice: “no dejes de corregir al joven, que unos cuantos azotes no lo matarán, por el contrario si lo corriges, lo librarás de la muerte”.

Son muchas las influencias externas que reciben los adolescentes que los conllevan a resultados indeseables, frente a las redes sociales (Facebook o WhatsApp) me dirán anticuado pero estas deben estar vigiladas por los padres, con el objeto de evitar muchos errores cometidos.

La otra influencia externa son las proporcionadas por los extranjeros, sobre todo la que proviene de los venezolanos, que ha sido más el mal ejemplo que nos han mostrados que el bueno, pareciera que a todos les faltara buenas costumbres, con la llegada de ellos se ha disparado la delincuencia, la prostitución, entre otros males, pareciera que por Venezuela la tinta para tatuajes la regalaran a hombres y mujeres, al igual que los ganchos de piercing.

Sé que hay muchos venezolanos buenos, pero ha sido tanta la visibilidad de los malos que pareciera que todos ellos son así.

Por lo tanto, quisiera ver esos programas educativos que ayuden a disminuir el embarazo adolescentes, que ayuden a prevenir la delincuencia juvenil y que propaguen las sanas costumbres y los buenos hábitos en los adolescentes para poder decirles un tiempo más adelante las palabras del señor contenidas en Proverbios Cap. 23 versículo 15 y 16 que dice: “cuando alcances la sabiduría, hijo mío, no habrá nadie más feliz que yo, sentiré una profunda alegría, al oírte hablar como es debido”.