La batalla de la ‘Laguna Salaá’ de Riohacha

El historiador Ciro Vega Aguilera se refirió en esta batalla a la participación del escuadrón irlandés, quienes salieron de sus cuarteles e iniciaron los mayores atropellos y saqueos, destruyendo “las miserables reliquias que tenían en sus casas los habitantes riohacheros”.

En medio de la embriaguez acabaron por incendiar lo que aún quedaba de la ciudad, sin que nadie los pudiera contener. Una vez caídos por el licor, los pudieron reducir y embarcar con dirección a Jamaica, custodiados por sesenta soldados y dos oficiales bien armados.

Luego Padilla y sus barcos partieron con dirección a Santa Marta, pasando por Sabanilla, donde desembarcó una compañía, que sin mayores dificultades se tomó el pequeño fortín, el día 11 de junio d 1820. El 20 de noviembre del mismo año de 1820, libró la batalla más sangrienta de la independencia en Ciénaga, donde José Padilla fue el héroe invicto de los patriotas. En Ciénaga duro 4 meses arreglando el orden público. Luego José Padilla organizó a sus bravos marinos para la batalla del Lago de Maracaibo.

La Laguna Salaá (salada), llamada así, ya que su cuerpo o espejo de agua es salobre y en su entorno, con presencia moderada o cantidad de sal (cloruro de sodio), en algunos lugares de su suelo. Hace parte del delta del río Ranchería; en la actualidad como Laguna de Oxidación emergente, presenta un rosario de problemas desde la parte sanitaria, ambiental, urbana y social, hasta su nueva invasión constante por propios, foráneos y extranjeros procedentes del hermano país de Venezuela, buscando techo y albergue para poder pervivir. Su hermoso parque lineal inconcluso, se destruyó y es ocupado en la actualidad por habitantes de la calle, incrementando su problemática ecológica y sanitaria. Limita con los barrios: María Eugenia, Camilo Torres, 7 de Agosto y Ranchería, entre otros.

En su alrededor lagunar se puede observar cañería de aguas residuales que caen a la laguna, algunos talleres de carros que vierten sus productos hidrocarburados a la laguna, pequeños botaderos de desechos sólidos o basureros satélites y por supuesto, escombros de construcciones para ir rellenando y ocupando espacio terrestre lagunar. Su espejo de agua se ha reducido dramáticamente y se encuentra sedimentado en gran parte, amenazada por la taruya y el ficus que le absorben gran cantidad de humedad, y se produce su achicamiento o encogimiento. Las especies de fauna (rica en aves, lagartos, peces, crustáceos, anfibios, arácnidos, insectos y algunos mamíferos roedores) y flora (mangle, halófitos, salicornias, trupío, olivo, cactus, algunas especies de plantas exóticas de jardinería, entre otras) se encuentran deteriorados y desapareciendo. Sin manifestar la parte preocupante activa antrópica (mano destructora del hombre) que día a día la atacan despedidamente, lo cual indica que tiende a desaparecer en un tiempo cercano y se nos pierde la historia, la cultura y el estratégico ecosistema frágil, siendo historia furtiva para nuestros nietos.

El humedal Laguna Salada se encuentra más amenazado que nunca y distribuido en propietarios y calles de particulares, su equilibrio ecosistémico actúa como un cuerpo de agua natural adjunta que actúa como un sistema natural regulador de corrientes internas de agua y de vientos que provienen del mar y de la tierra.

La Laguna Salada fue el escenario de una de las principales batallas por la independencia que libró José Padilla y es parte del arraigo o costumbre cultural de nuestros embarradores, quienes salen el domingo de Carnaval.

Debemos unirnos todos los actores gubernamentales, organizaciones políticas serias, ONG, sociedad civil y filántropos locales e internacionales que queremos rescatar, proteger y hacer de ella, una función ecológica y turística para un mejor porvenir de nuestro ecosistema Laguna Salada de Riohacha.