La calle quiere más…

Ya hoy todos conocemos cuáles fueron las consecuencias del paro del #28A y las manifestaciones del 1ro de mayo. De manera masiva los colombianos salieron a protestar en contra de la reforma tributaria, sin que importara el grave momento epidemiológico de la pandemia. En medio de las manifestaciones también existieron desmanes, saqueos y otros actos vandálicos orquestados por desadaptados, hechos que debemos rechazar, pero estas acciones repudiadas por la mayoría no le bajaron el volumen a la indignación de la población que también se expresó por medio del ruido de las cacerolas.

En medio de los ánimos caldeados, hubo al menos 3 hechos lamentables que quiero resaltar:  el primero fue la decisión arbitraria de la magistrada Nelly Villamizar, del Tribunal de Cundinamarca, quien abusando de sus competencias pretendió prohibir el paro nacional. Lo segundo, la desproporcionada reacción de un policía en Cali, quien en respuesta a una patada baleó hasta la muerte a un joven, ¿cuántos más casos así no quedaron registrados en ningún lente? Por último, la idea del expresidente Uribe de sacar el glorioso ejército a las calles en aquellos lugares donde se han presentado hechos vandálicos, no es más que otra acción incendiaria que provoca más violencia. Bien por Twitter al borrar el contenido de dicho tweet.

Este Gobierno terco y desconectado de la realidad social, reculó y empezó a desmontar líneas de impuestos contenidas en el proyecto de reforma fiscal, manifestando que estaban dispuestos a sustituir el proyecto de reforma y a construir consensos. Una jugada de negociación tardía que puede tener un costo político incalculable. Que la presión de la calle haya cambiado la posición del gobierno respecto a la tributaria, envalentona las exigencias de los protestantes quienes van por más, es fácil avizorar que irán por Carrasquilla y aunque sea preocupante decirlo, la misma silla presidencial se encuentra en jaque. 

Vale la pena preguntarnos, ¿Por qué el presidente no logró siquiera un consenso con su bancada?, ¿Por qué no se retiró el proyecto con anterioridad y se conformaron mesas técnicas de discusión en la que estuvieran representantes de todos los sectores?, ¿no era más fácil hacerle un favor político a Germán Vargas y prender la maquinaria electoral desde ya? Al final en esta lucha política de extremos, es el bando contrario quien sale victorioso, ese barón político de izquierda a quien este Gobierno le hace favores gratuitos con cada una de sus torpezas. Lo único que se logra divisar es que el uribismo ha quemado su último cartucho, y Duque se ha encargado de alimentar el cóctel molotov en el que nos encontramos el cual cada vez está más cerca del fin de su mecha. Apunte: ¿Cómo hará el centro para hacerse escuchar sin que sus ideas sean tildadas de tibias en un ambiente tan tenso?