La dignidad: ni se compra ni se vende

Este vocablo denota autoestima, amor propio, honra, pundonor y la persona que posee esta virtud es merecedora de un cargo honorífico y de autoridad; así como la moral implica lo ético, decoroso, decente, honesto y conlleva confianza en sí mismo; que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno. Es la facultad del espíritu por lo cual no puede ser apreciado por los sentidos, sino por el entendimiento o por la conciencia de la persona.

Tanto la dignidad como la moral son adjetivos, virtudes que se aplican a lo personal, familiar, político, institucional; de igual manera que en lo católico somos sujetos o estamos comprometidos a practicar las virtudes cardinales (prudencia – justicia – fortaleza – templanza) y las teologales (fe – esperanza – caridad). Desafortunadamente somos muy pocos los que en el trasegar de nuestras cotidianas actividades la tenemos en cuenta, bien sea consciente o inconscientemente.

En esta oportunidad nos vamos a circunscribir a lo que atañe a la dignidad, y de soslayo, a la moral política como consecuencia a la experiencia que nos acaba de dejar la contienda democrática que culminó el pasado 27 de octubre, saliendo airosos con rotundos e incuestionables triunfos el ingeniero industrial Nemesio Raúl Roys Garzón como gobernador y el administrador de empresas José Ramiro Bermúdez Cotes como alcalde distrital.

Este proceso proselitista a algunos les produjo regocijos y a otros les dejó sinsabores, alegrías y frustraciones.

En el decurso de esta campaña política se presentaron dos hechos que considero deben recordarse para que la opinión pública forme su propio criterio y saque sus conclusiones con respecto a la dignidad y la moral de algunos dirigentes que por varias décadas se han aprovechado del Departamento y Riohacha.

A guisa de ejemplo, el caso cuando un ex en todas las posiciones y dignidades regionales y nacional visitó a otro ex, pero con menos oportunidades, para invitarlo a una reunión. Ambos apoyando a sus candidatos aspirantes a la Gobernación inscritos por recolección de firmas o movimiento significativo de ciudadanos contabilizando el del primero ‘Adelante mi Guajira’ 138.421 firmas y el segundo ‘De la Mano con el Pueblo’ 117.777 firmas. Obvio que el único propósito de esa reunión era proponer el desmonte de una candidatura a favor de la otra, lo que no les hubiera cuajado para atajar la victoria aplastante del electo con resultado histórico de casi 150.000 votos; propuesta que sin titubeo alguno como caracteriza al de menor edad pero con mayor sagacidad, solo le respondió: “Cuando estén listos para venirse hacemos la reunión”. Por supuesto que no se pudo llegar a ningún Pereira, caimán no como caimán y si lo come lo vomita.

El otro hecho insólito, indigno y carente de toda moralidad política, fue la de un dirigente de menos trayectoria política, pero que por sus argucias ha logrado desempeñarse en cargos de alto rango aprovechándose de ellos sin pudor alguno emergiendo como nuevo acaudalado de la noche a la mañana a costa de la insatisfacción de las necesidades básicas de sus gobernados, verbigracia el padecimiento de agua potable de Camarones después de invertirse miles de millones de pesos, que a menos de diez días de efectuarse las elecciones intempestivamente abandona, cual roedor que presagia se va a hundir el barco; al candidato con quien se había mostrado a lo largo y ancho de La Guajira, para adherirse al proyecto ‘Gobernador del Cambio’. ¿Qué le podía aportar el recién llegado cuando prácticamente todo estaba consolidado, amén que nadie puede endosar votos porque estos no son cautivos? ¿Será que a un dirigente de ese talante se le puede tener confianza y ser digno de credibilidad? ¿Será que el que nos va a gobernar desde el primero de enero de 2020, sus posibles pretensiones se las atenderá y le dará beligerancia en su mandato?