La envidia en la música

Ayer me puse a reflexionar sobre la envidia y esto fue lo que concluí: la envidia es mejor despertarla que sentirla, dicen por ahí, pero si hacemos un análisis simple, nos damos cuenta que la envidia ni de ida, ni de venida es buena.

¿Qué es la envidia? Es la rabia que se siente por el bien ajeno, el éxito es lo que más causa envidia, esta es un sentimiento irracional primario, instintivo, poco inteligente, se diría que el envidioso no logra interpretar la realidad, la envidia cuando se convierte en una obsesión pasa a ser un sufrimiento enfermizo y esto es la mutación de la ira al odio y ahí se vuelve peligrosa, la envidia siempre está asociada a la hipocresía, egoísmo, mentira, calumnia, orgullo, mala voluntad y a instintos de supervivencia.

Es extraño por ejemplo en los animales; cuando alguien le está echando comida a los perros siempre hay uno que no quiere dejar comer a los demás, para nadie es raro que así hay miles de personas en este mundo, que consiguen y no quieren que otros consigan, tienen y no quieren que los demás tengan. Dicen que para ser envidioso primero hay que ser egoísta y soberbio.

El envidioso es tan emocional que no logra pensar de manera reflexiva y mucho menos discernir entre lo bueno y malo para él, sobre todo que el único responsable de su éxito y fracaso es el mismo, estas personas asumen el papel de juez gratuito, por eso el envidioso al que más juzga es al que está de moda y tiene éxito en la música.

Hablando de metas, hay quienes llegan primero, otros tardíos y aquellos que nunca llegan. Claro, hay personas realmente humildes que reconocen sinceramente y admiran a los que han llegado donde ellos no pudieron, quizás con mejores condiciones o por lo menos iguales, este tipo de personas dan ganas de sentarse uno a su lado y aprender de ellos, no llegaron pero te sonríen y te dan la mano con cariño, realmente son seres muy especiales. Pero también están los frustrados y resentidos sin causa por pura y física envidia, no te perdonan tus logros.

Practicas patéticas y demasiados conocidas del envidioso tales como: Hay una persona importante, el envidioso se ingenia para dañarle la imagen al otro y poder capitalizar para él la confianza del personaje, otra cuando hay una dama agraciada, como dice un amigo mío, y ella se derrite en sonrisa por alguien apenas este da la espalda viene el envidioso y le echa el baldazo de agua puerca a la imagen del hombre y la dama se decepciona. Proponen el nombre de fulano de tal para un puesto, el envidioso se desgaja en elogios para fulano, luego le coloca un pero, ellos mismos dicen primero hay que subirlo como palmera y luego se deja caer como coco.

Jesucristo no estaba y Caifás lo indispuso ante el Sanedrín. El trapo es trapo, nuevo o viejo, la gente se viste, por decencia, aseo y etiqueta social, pero el envidioso de alguna manera muestra su enojo por verte estrenando una ropa, no perdona un carro nuevo, una novia bonita, un arreglo en la casa y cualquier mal comentario malo, lo riega con gozo, no le interesa la veracidad de los hechos solo le importa lo que hace daño. La envidia es contra el progreso y lo bueno, sin duda el peor sentimiento, Caín mató a Abel por envidia.

El envidioso no conoce el perdón por eso siente rabia y se vuelve caníbal de él mismo y de las otras personas, está firmemente convencido que arrojándole basura al triunfante lo pone por debajo de él, no logra reflexionar que la envidia se lo está comiendo vivo y desea desaparecer aquel que inocentemente lo abraza y lo saluda distinguiéndolo amigo.

Con hipocresía corresponde aquel abrazo dándose aires de superioridad, guiñándole el ojo al que está detrás de ti, su deseo de destruirte es tanto que se vuelve calumniador, mentiroso en voz baja, se coloca el dedo índice en los labios solicitándote que le guardes silencio, porque de esa forma no te da oportunidad de defenderte, en el fondo cree que las demás personas piensan y sienten como él.

En las sagradas escrituras hay muchos mensajes relacionados con este terrible defecto que suele aplicar: quítate tú, para ponerme yo. He aquí algunos de tantos ejemplos:

Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo. Se levantan testigos malvados de lo que no se me pregunta. No se le alegren de mí los que sin causas son mis enemigos. Ni los que me aborrecen y sin causa guiñen el ojo por que no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.

Amigo músico, no respaldes a ciertos colegas mal hablados, porque no hablan paz de sus colegas, si el compañero triunfa alégrate y felicítalo, mira a ver qué aprendes de él, la envidia, la crítica, la calumnia, son prácticas de mala fe, anti cristianas. Aprecia y respeta al músico que es sencillo, humilde y buen colega. Una mala canción sea de quien sea se puede criticar, así como se puede elogiar una buena o excelente canción, para eso son puesta a consideración del público, pero eso es distinto. Si no, para que se pone un jurado en un concurso.

 

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