La era Ranchería requiere alistamiento

Tanto hemos dicho y probablemente con poco eco, que debemos irnos preparando para la era post-Cerrejón y alistándonos para la era Ranchería. Yo tengo el optimismo de miles de guajiros que se van a construir los distritos de riego y vamos a tener irrigada y disponibles para cultivar y producir, más de 18.000 hectáreas. Es decir, la era de la agroindustria será nuestra nueva esperanza, por no denominarla nuestra nueva bonanza.

Quiero dejar claro que no estamos subestimando la era de las Energías Alternativas, sino que cada una tendrá sus territorios y sus actores operacionalmente, pero lo que deseamos todos es que sirvan a todo el Departamento, a toda la población guajira y al país.

Retomo y afirmo que para mí este alistamiento tiene varias aristas y varias preocupaciones, por eso, futurizando, y ojalá que sea a pocos años, cuando se abra la compuerta y se comience a mandar agua por los canales de distribución a las distintas zonas cultivables de San Juan, Distracción, Fonseca y Barrancas, que tengamos ese feliz día un recurso humano listo para apañar las diversas ofertas de cultivos que se van a tener disponibles. Será muy importante que nuestro talento humano pueda ser líder de las labores agropecuarias, de la industrialización y de la comercialización de todo tipo de producción que pongamos a prosperar.

Hoy reconocemos que se está incubando una gran camada de nuevos empresarios del campo, otra que ya está en una muy adelantada fase de posesión de conocimientos y afianzando experiencia, y hay otra, que son los mayores, que tienen sabiduría, ya afianzaron experiencia y pueden ser proveedores de muchos consejos y recomendaciones de técnicas de manejo del campo; además, por su capacidad de poder interpretar fenómenos ambientales y señales de la naturaleza que los libros no dan, pero si lo asegura la práctica, ellos deben ser referentes para las nuevas generaciones.

Deseable es que podamos unir la energía y el entusiasmo de esos nuevos empresarios con los conocimientos y experiencia de los mayores, formados en el trajín en el campo.

Para los jóvenes agricultores hoy quizás no es mucho problema poder sacar adelante un cultivo de arroz, o de yuca, incluso de frijol, porque eso es lo que nos hemos quedado cultivando en estas tierras, pero muy pocos están en el cultivo del algodón y muchos menos en el cultivo de sorgo, y ninguno, de manera ampliada, en otros cultivos como frutas, verduras y hortalizas. Por eso, ahí debe comenzar ese alistamiento, en la preparación o adquisición de conocimientos técnicos para poder impulsar cultivos de ciclos cortos o largos que hoy no estamos sembrando y requerimos cultivarlos para darle a esta oportunidad de desarrollo económico, el valor que necesita y para aprovechar de la mejor manera la represa del cercado y los distritos de riego con diversidad de cultivos.

Necesitamos que los nuevos empresarios del campo, los que se están incubando y los que están consolidando experiencias tengan esto presente, porque no creo que vayamos a tener esa cantidad de hectáreas de tierras disponibles para sembrar arroz, yuca y frijol, únicamente.

Seguro llegarán operadores que a lo mejor traerán profesionales en agronomía, agrología, veterinaria, zootecnia y expertos en procesamientos y ventas, pero no tiene discusión que se necesitará la experiencia del que nació aquí, ha vivido aquí y ha trabajado toda su vida en nuestras tierras, porque eso es lo que se denomina arraigo y son quienes conocen los cambios de nuestra naturaleza y pueden interpretar con su empirismo y los profesionales, las señales que pueden indicar y sugerir intervenciones que los expertos que vengan, quizás, no las van a manejar o a sospechar como los agricultores y profesionales del campo nuestros. Este arraigo debe considerarse un valor agregado para todas esas múltiples posibilidades que vamos a tener a la vista, y el legado de nuestros mayores, debe ser guía y “ciencia” para la mejor y mayor productividad esperada.

De todo vamos a necesitar, por eso la capacitación por las entidades pertinentes será vital para esta transformación y adquisición de conocimientos. Entonces, instituciones estatales, entidades territoriales, gremios, asociaciones y sociedad civil en general, desde ya debemos alertarnos para que otra bonanza “no nos coja con los pantalones abajo”. Así mismo se tendrá que dar la renovación de los mecánicos que arreglan maquinaria e implementos agrícolas. Deben estar alerta los comerciantes y demás protagonistas de la agroindustria y en general, mano de obra calificada y no calificada.

Sé que al principio vamos a patinar mientras se consolida la experiencia y nos convencemos que estamos frente a una nueva realidad, pero vamos, que, si Dios va a permitir que esos distritos sean una realidad, así mismo va a guiarnos para que nuestras nuevas generaciones sean los empresarios exitosos del campo, bien formados, capacitados y muy productivos.