La Guajira codiciada y mal tratada por el centralismo

La Guajira en nada cambiará por elegir un nuevo gobernador, como lo especulan algunos candidatos, repitiendo estribillo y prometiendo en campañas la palabra “cambio”, que nunca cumplen durante el periodo de gobierno, por los compromisos con la corrupción de los patrocinadores, que exigen recuperar el costo de inversión en las campañas encarecidas por el negocios de compraventas, de líderes y electores que garanticen el triunfo, desbordándose desmesuradamente en gastos económicos de operaciones clientelistas y mercantilistas electorales.

Los cambios de gobernadores continuarán y no cesarán por cualquiera sean los motivos probados o inventados para tener a La Guajira en ascuas. La próxima víctima será el gobernador elegido el 27 de octubre del presente año, cualquiera que sea de manera similar, a lo ocurrido con el exgobernador Wilmer González Brito. La falta de prevención y escarmiento de antecedentes repetitivos nos tienen bandeado de costal, obligándonos a reflexionar y cimentar bases y fortalezas, de unidad integral de los guajiros para atrincherarnos a defender derechos e intereses que nos atañen.

La Guajira es un territorio codiciados para las explotaciones económicas por su ubicación geográfica, multifronterizo y las condiciones especiales que las rodean y caracterizan. Dejemos a un lado los odios, ambiciones de acaparamientos y egoísmo.

Promovamos las cooperaciones mutuas y apoyo solidario. Ejercer dominios político absoluto para castigar adversarios y contradictores no es lo pertinente. La unidad hace la fuerza. En los partidos, movimientos y fuerzas políticas existen o tienen entre su militancia, personas calificadas por sus capacidades y calidad intelectual, muchas de ellas frustradas por carencia de oportunidad participativas, atribuida a la politiquería. No podemos estar experimentando con improvisaciones vacías ni estar al vaivén de las ocurrencias y circunstancia, gozando de los males que sufren los contradictores políticos, alimentando odios en rivalidad. ¿De qué sirve alegrarse, de tragedias político-administrativo que afecta a nuestros nativos, por ser contrario, cuando las consecuencias directas, indirectas y colaterales repercuten para todos?

Más que confrontar entre vosotros consolidémonos por un bien común con beneficio colectivos, indiscriminatorios e incluyentes. Deben aterrizar y no dar papaya para frenar los abusos y difamaciones mediáticas, divulgadas por los medios de comunicación. Que chévere seria promover una convocatoria para preseleccionar los mejores líderes políticos de La Guajira, indiferentemente, de las tendencias políticas o religiosas que prediquen y practiquen con trayectorias demostradas y experiencia garantizada para servir y defender los derechos colectivos en la territorialidad peninsular, orientando las participaciones populares masivas, compenetrándola articuladamente en las dinámicas operativas de acciones democráticas, preestablecidas en planes, proyectos y programas.

Mientras que desde el centralismo sigan persiguiendo y tumbando gobernadores, con razón o sin ella, no avanzaremos. Sin embargo, disponemos de idiotas útiles que suministran informaciones detalladas y pruebas documentales a los periodistas del interior del país, dedicado acribillar y moler a los mandatarios, ex y representantes de La Guajira, calificándolos de corruptos y estos ni siquiera se inmutan por miedo, originando graves daños al departamento.

Cuando se codicia un bien, se persigue la apropiación de los mismos, por las buenas o por las malas, de acuerdo al valor moral y material. La Guajira está codiciada por fuerzas extrañas que buscan desacreditar a la dirigencia política con destituciones y encarcelamientos para limpiar el camino e invadirnos en forma silenciosa, aprovechando desbandadas generadas por temores que originan las sustituciones de mandos.