La Guajira demanda conectividad universal

Una de las más grandes enseñanzas que nos deja este proceso de aislamiento social obligatorio para evitar el contagio y propagación del coronavirus, es la entrada en la onda del teletrabajo y en ese amplio universo de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Observar a los tres niveles del gobierno conectados y desarrollando sus encuentros y reuniones oficiales por plataformas Zoom o Teams, ha sido una enriquecedora e inolvidable experiencia. Definitivamente, ya ingresamos al mundo digital desde las provincias más apartadas del país. Hoy, regiones como La Guajira demandan conectividad universal tanto en su zona urbana como rural. Ya el analfabetismo digital comienza a hacer parte del pasado.

El cierre de la brecha digital entre la población de La Guajira con el mundo, es un reto impostergable que exige el concurso del sector público y el privado. Dicen, que no hay mal que por bien no venga, este será entonces, uno de los grandes bienes públicos que nos deje esta pandemia letal para la región. Desde el municipio de San Juan del Cesar, terminamos la construcción participativa del Plan de Desarrollo 2020 – 2023 durante la cuarentena con esta modalidad. Conectados por la plataforma zoom pudimos llegar a interactuar con la mesa indígena wiwa y sus más destacados representantes y el propio consejero territorial de planeación. Dispersa la comunidad, unos desde la Loma del Potrero, otros desde Piñoncito y otros desde Achintukua, así desarrollamos el encuentro con la aplicación descargada desde los equipos móviles. Del mismo modo, lo hicimos con el corregimiento de Caracolí, con una señal impecable y sin interrupciones pudimos llegar a conectarnos y a concertar hasta las Sabanas de Manuela, la tierra del eminente acordeonero ‘Colacho’ Mendoza.

Los ciudadanos y hogares guajiros, debemos empoderarnos de nuestro entorno digital, enseñándole como el abecedario a todo nuestro medio. En nuestro departamento y nuestros municipios, debemos comenzar a eliminar las barreras al despliegue de infraestructura de las telecomunicaciones, la transformación digital y más bien promover e impulsar proyectos relacionados con la apropiación de TIC. Con más tecnología, tendremos un mejor departamento y mejores municipios. Necesitamos seguir en ese escenario de hoy, observando a los concejales y diputados en sus sesiones virtuales, conectados puntualmente, discutiendo y debatiendo los proyectos, como hoy lo hacen con el plan de desarrollo disciplinadamente.

El adecuado acceso, uso y apropiación de las tecnologías en el Departamento, no solo nos permitiría avanzar en el cierre de la brecha digital en todos los territorios, sino que se aumentará la velocidad de descarga de internet y se reorganizará el sector, sus fondos y su regulación. Adicionalmente, a través del uso de las tecnologías se ayuda a las personas a desenvolverse e interactuar por estos medios y también se promueve y se impulsa la tolerancia y la convivencia social y digital. Pero esto demanda, además, una importante gestión parlamentaria. Para recibir el apoyo de los Programas del Ministerio de TIC, como Zonas Digitales rurales y urbanas, proyectos para masificar la última milla en zonas urbanas, Computadores para Educar, Gobierno digital, incentivos a la demanda y oferta de internet fijo y fortalecimiento de la Institucionalidad TIC.

Allí tendrían nuestros dos representantes una gran tarea con sus buenos oficios por la región. En ellos confiamos como en la propia tecnología. El Departamento necesita adoptar los lineamientos del Ministerio TIC, para el despliegue de infraestructura con el objetivo de cerrar la brecha digital existente en el territorio y para ingresar con éxito a la cuarta revolución industrial. No podemos solo quedarnos medianamente conectados con kioskos vive digital y unos cuantos puntos digitales en la zona rural. La Guajira necesita un proyecto de tecnología de acuerdo a las particularidades poblacionales y territoriales de la península. Se requiere conexión para un departamento que, en su esencia, es rural y disperso, con un 50% de su población étnica, y una zona indígena, que vive en rancherías, de acuerdo a su conocimiento ancestral y su propia cosmovisión. Ese es el gran reto y el gran desafío para que La Guajira ingrese a la era digital en tiempo de coronavirus y confinamiento, en el pacto que se viene desarrollando por Colombia y por la equidad.