La Guajira necesita un cambio de consciencia colectiva

Por Luis Antonio Gómez Peñalver

A los seres humanos nos gusta lo fácil ¿para qué sacrificarse si podemos elegir el camino que menos complicaciones nos muestra? A decir verdad, creo que esa manera de pensar ha significado nuestra autocondena. Mostrarle al mundo que la culpa de nuestra situación actual no es nuestra, sino de dos o tres personas iguales a nosotros o ¿algún político tal vez? Jamás se nos ocurre apelar a la autocrítica, al autoanálisis, ¿alguna vez hemos pensado qué parte importante de la solución somos nosotros mismos?

Para finales de los años 80 en Colombia, el líder político del nuevo liberalismo Luis Carlos Galán dejaba claro en sus discursos de plaza pública, que el país no iba cambiar realmente si la consciencia colectiva de las masas no se modificaba. Él afirmaba que podían existir numerosas reformas políticas de reorganización del Estado colombiano, pero todas serían inertes, si el pensamiento colectivo no iba acorde con esas nobles intenciones. Aquí en La Guajira nos pasa lo mismo, siempre hemos estado pensando que nuestros fenómenos sociales son productos del daño que la clase política le ha causado a la región, es fácil pensar así, ¿pero qué hacemos nosotros los guajiros del común por generar cambios profundos en nuestra sociedad?

La Guajira iniciará un cambio verdadero cuando cada uno de nosotros entienda que la responsabilidad es colectiva y no particular, desde el detalle más simple (no arrojar basura en la calle) hasta el más significativo (fundar tu emprendimiento o crear algún tipo de empresa), es que siempre será más fácil culpar a los demás, como decíamos al inicio de este artículo, es el camino más fácil.

Estudios en la Universidad de Princeton, aseguran que dos o más mentes que mantienen el mismo pensamiento o emoción al mismo tiempo pueden tener un efecto tangible en el entorno físico. El poder del pensamiento no es solo una ideología, hablamos de una manifestación física, de una cohesión entre los individuos.

Roger Nelson junto con un grupo de investigadores, coordinó la investigación, en el laboratorio de Princeton, Engineering Anomalies Investigación (Pear) durante más de 20 años,  para poner a prueba el poder de la conciencia humana.  Las investigaciones comenzaron a mostrar en la década de 1990 que la mente humana puede influir en las acciones de una máquina conocida como REG, que funciona como un generador de eventos aleatorios. Los pares de personas, sobre todo con un vínculo emocional entre ellos, parecían tener más impacto en la REG.

Hace unos días en un viaje corto cuando me dirigía hacia un corregimiento cercano perteneciente a Riohacha, escuchaba a unas damas reflexionar sobre temas similares; ellas decían que los pensamientos culturales nuestros eran totalmente atávicos y que nos sumergían en un ciclo cultural perjudicial compuesto por lamentaciones, conformismos y un tanto de masoquismos. Seguramente sus apreciaciones no estaban lejos de conceptuar lo que somos, mientras las escuchaba en silencio me preguntaba, ¿cuántas personas piensan así? ¿Son más los conformistas o los autocríticos? No podía ocultar mi tristeza, solo me limité a escucharlas, decían muchas verdades de nuestra sociedad, minutos después en la misma conversación ellas abrigaban la esperanza de un posible cambio social profundo en las generaciones futuras.