La Guajira y sus retos

Es bien sabido que los protagonistas de la historia no han sido propiamente los espectadores; solo quienes han tenido la osadía y la fuerza de la convicción, para poder mirar el futuro con anticipación, han sido capaces de afrontar los retos de su tiempo y, como en el verso de machado, soñar caminos.

La Guajira arriba este primero de julio a sus 53 años de vida administrativa, en la mayor crisis de su historia. Crisis generada en una mala planeación de sus dirigentes, lo que ha ocasionado una falta de credibilidad, institucionalidad y sobre todo de confianza para la opinión pública, para el Gobierno nacional y ante todo para el mismo guajiro que en una carrera loca se han desbocado como el caballo y se han generado las mayores maquinaciones entre unos y otros, que han tenido al Departamento al colapso y a punto de caer en un abismo por ese canibalismo que ha llevado a la tierra de Padilla al peor momento de su historia.

No han existido unos verdaderos planes de desarrollo ambiciosos por un cambio en la península lo que ha llevado al plano gubernamental más con fracasos que con éxitos y también con dificultades por las nuevas realidades que ha impuesto el nuevo sistema general de regalías. Los megaproyectos que se han venido diseñando pareciera que no cumplieron con las expectativas de la comunidad y en especial de los órganos de control, que han tenido a más de un gobernador con problemas judiciales. Así mismo en lo social, en lo estructural no ha existido ese norte que hace rato perdimos por los vericuetos de la politiquería.

La Guajira de hoy enfrenta unos nuevos retos para que la perspicacia de columbrar el signo de los tiempos, de sintonizarse con las nuevas realidades y abrazar las ideas nuevas, fichas catalizadoras del cambio, concitadoras de la sinergia colectiva, que haga posible el gran salto adelante y eso es precisamente en lo que debemos enfocarnos. Bien se ha dicho que las ideas se convierten en una fuerza material, cuando las masas se apropian de ellas, pues si, imbuidos de ellas, pertrechados con ellas, nos hincamos en el mismo punto de apoyo y empujamos en la misma dirección, ya veremos el prodigioso poder de la unidad de propósitos y la capacidad de convocatoria de la perseverancia.

Esto solo es posible, a condición de que no desertemos de nuestras ideas, pues, de otro modo, caeremos en la trampa mortal de la subrogación de designios ajenos. Porque muchas veces en nuestro Departamento actuamos como el tuerto, que, por cojo de un ojo, sublima su visión, poniendo a andar el otro, más hacia lo oscuro, que hacia lo profundo y es cuando la luz no alumbra y así cojo de un ojo cree que es más útil en la oscuridad.

Esto cobra mayor fuerza en los tiempos que corren en la confusión y el desconcierto que muchas veces se dan en los periodos de transición y muchos dirigentes actúan como el tuerto y creen que ha llegado el fin de la historia, porque a contrapelo de lo que no pudieron hacer en el tiempo de ellos, creen que los de ahora menos lo harán. Y están bien equivocados porque creen anunciar el fin, no solo de la historia, sino también, de las ideologías, cuando la verdad verdadera es que la historia y con ella, las ideologías están regidas por la ley del movimiento, por un constante y recurrente volver a comenzar, desde luego sobre bases nuevas y más elevadas, si la observamos, en la perspectiva de su devenir.

Y, por no reconocerlo, hay quienes han tomado demasiado en serio, aquello del fin de la ideología, que sería tanto como decir, que nos podemos orientar en medio de la tempestad en altamar, sin tener una brújula a mano. Aunque pareciera que la brújula la tiene el gobernador designado Wilbert José Hernández Sierra y en medio de esta tempestad amaina la tormenta con la confianza que ha depositado el Gobierno nacional en su intelectualidad y su transparencia para el manejo de lo público. El reciente gobernador designado por el presidente de la República está demostrando ecuanimidad y objetividad en sus decisiones.

Es un hombre ponderado, sencillo y humilde como buen hijo de la matrona uribiera Francisca Sierra, que de seguro terminará de manera exitosa este atormentado período institucional de nuestra guajira. En la comunidad de todo el Departamento y en la misma dirigencia existe confianza en Wilbert José Hernández Sierra.