La hazaña del encargado

En el programa de gobierno ‘Para La Guajira un  nuevo tiempo’ se incluyó un parte dedicada a la necesidad de mejorar la productividad e internacionalizar el Departamento.

El interés era  acercar el territorio al Caribe continental e insular, eso es integrarnos al Gran Caribe. Así lo entendió el gobernador encargado Rojas Vanegas, quien realizó  los acercamientos correctos para restablecer un flujo  institucional, cultural y comercial con la isla de Curazao. Sin duda un hecho positivo para este  territorio peninsular, para sus habitantes y en especial  para los productores  guajiros. Parodiando los viejos principios de relaciones internacionales “réspice polum” –mirar  la estrella  polar– o “réspice similia” mirar los iguales, a La Guajira le corresponde mirar el mar “réspice  ad mare” y además mirar los próximos,    en particular mirar las islas, las Antillas Mayores y las  Antillas Menores, y promocionar la oferta exportadora que puede ofrecer el territorio continental más   próximo  y más  amigo  de   unas “viejas”  conocidas.

Ofrecer y brindar posibilidades para hacer negocios. Máxime cuando desde el resto del territorio nacional  solo se  piensa en explotar el Departamento, sin dejar  ingresos, ganancias o por lo menos participaciones.  La decisión del gobernador fue impulsiva, espontánea   y osada, pero difícil de criticar. Leyendo algunas de las  críticas en redes  sociales puedo coincidir con algún  lucido  pensador que alguna vez  afirmó “es triste  ver  a los demás tener éxitos en empresas en que hemos  fracasado”. El intento y el interés es plausible en la medida que nos colocamos a tono con  las corrientes    de globalización, de integración, de aprovechamiento  de mercados. La Guajira tiene una interesante oferta  en varios renglones económicos, cuenta con suficiente  capital humano y tiene como ventaja comparativa  demostrable una posición geoestratégica exclusiva,  además de las ya reconocidas condiciones  batimétricas.

El proyecto  realizado  fue  presentar esa oferta, a manera de una vitrina selecta de diversos productos.  Se presentó un acervo grande y variado de productos  calculado  en 60 toneladas  que fue llevado a la Isla.  Esta muestra fue un atractivo pasabocas que busca provocar el interés de los isleños. Desde luego que se   tendrá que mejorar las condiciones de la oferta y  reglas que exige el comercio exterior, los requisitos de  origen, las condiciones sanitarias, la presentación, el  embalaje, en general la calidad de los productos. Así mismo será posible ofrecer un portafolio ampliado de servicios, entre estos turísticos, educativos, médicos e inclusive culturales. Pero queda también el reto de construir un puerto que permita atracar cruceros,  además de contar con marinas que faciliten el  turismo  y en general las actividades deportivas y recreativas. De “rodillas” le  damos la  bienvenida a esta nueva  posibilidad de negocio generada a partir de esa  hazaña y la debemos seguir construyendo, esperando  generar exportaciones, ingresos y empleo.