La humanidad merece respeto

En medio del dolor, la incertidumbre y la impotencia que sentimos hoy los terrícolas no deja de llamar la atención la cantidad de noticias que llegan con relación a que la China científica desde hace años viene experimentando con el virus en cuestión. Tanto que se afirma desde Italia que los estadounidenses lo sabían y apoyaban. Considero que si este virus es un aporte con dolo o culpa de los chinos, deben asumir su responsabilidad. Creo muy firmemente que con la humanidad no se juega. La raza humana merece respeto.

Ahora que estamos en este problema que más bien parece una pesadilla; indudablemente, solo se nota descoordinación a nivel internacional donde cada presidente o primer ministro toma las decisiones que más crea conveniente: México, Brasil, Ecuador y USA son el ejemplo de líderes tercos. De hecho, la solidaridad mundial es poca. Esto último podría marcar la diferencia y rapidez con que podríamos salir de esta encrucijada.

Entre tanto, de manera más osada la ONU debería tomar el toro por los cachos. O, coordinar un orden mundial. Cómo se va a atacar el virus, es decir, debe ser el comando central de las estrategias a implementar para combatir al enemigo común de la humanidad. Es urgente plantear frentes donde uno de los más urgentes sea la asistencia a los países pobres, esos que macroeconomicamente viven del día a día como el nuestro.

Bajo el anterior enfoque, la OEA son las Naciones Unidas en América; no es una rama o una institución de ella: es la ONU en el continente. Por eso creo que debe empezar a ser el director de orquesta en esta crisis facilitando el apoyo a los científicos y la compra de equipos médicos esenciales. Tratar que el perjuicio económico sea el menos posible con medidas de protección del comercio latinoamericano. Igualmente, cada Estado proteger la banca central y el sistema financiero para que estos a la vez protejan a los comerciantes e industriales que son los que producen y crean empleo.

En segundo lugar, girar los recursos necesarios a la ciencia por medio de sus ministerios para que los científicos puedan investigar; dar prioridad al sistema de salud para que no vaya a colapsar. Claro que hoy la Organización de Estados Americanos tiene un tremendo chicharrón con eso de los gringos queriendo ser los mandamás de la esfera buscando guerra en nuestras propias narices.

Mientras tanto, con el coronavirus expandiéndose por el planeta podríamos declararlo enemigo común. Así las cosas, el Fondo Monetario Internacional debe aportar fondos para las investigaciones. Es decir, hoy hay que darle prioridad a los científicos. No es una guerra pero nos queda fácil imaginarla; no destruye edificios ni aeropuertos ni vías pero sí vidas humanas. Y, la única forma de derrotarlo es declararle la guerra: toda la raza humana contra el Covid 19.

Un gran desafío se avecina para Colombia; todo apunta a que los estadounidenses se van meter a la verraca a Venezuela. Una guerra que se sabe cómo o por qué empieza, pero nunca cómo termina. El mejor ejemplo es Siria.

Además, el precio del crudo de petróleo nos amenaza con llevarnos a la banca rota, pues nuestro país sufre hace muchos años una enfermedad holandesa que sus políticos se niegan a reconocer y en vez de emigrar a otro tipo de economía mejor se sientan a esperar que el precio suba. Por supuesto que como país pobre que orgullosamente pertenece al club de los países ricos: la Ocde; dependemos de que los extranjeros inviertan en nuestro territorio, que nos compren nuestros productos y que vengan como turistas. Pero esta crisis viral afecta estas formas económicas que nos podrían dar la mano en esta incertidumbre.

Como creo firmemente que la solidaridad no es dar de lo que nos sobra, se nos presenta la oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos de qué estamos hechos, que no es una frase de cajón entre los seres humanos, debemos evitar que presidentes de algunas naciones envíen a su gente a la calle con el cuento de salvar la economía haciendo caso omiso a las directrices de los organismos sanitarios mostrando un egoísmo y desconocimiento de lo fatal del virus porque solo unidos solidariamente salimos de esta.

En síntesis, el encierro -una de las estrategias- en nuestro país no deja de ser un tormento para más de la mitad de los colombianos por razones apenas lógicas: en Colombia con el cuento de país en desarrollo muchos de sus habitantes viven del día a día pues sobreviven con la economía informal y no tienen más remedio que salir de sus hogares al rebusque de la comida diaria. Y con el mismo cuento proliferan políticos corruptos que se han robado el presupuesto de los proyectos del agua. Quiere decir que lavarse las manos, otro de los principales frenos al virus no es posible pues no disponen de agua potable.

Para concluir, claro que el régimen chino no respeta la propiedad industrial, la propiedad intelectual ni a sus propios nativos; que le va importar experimentar a ser dioses.