La niña sin miedo

Los primeros días del mes de junio tuve la oportunidad de caminar por las fascinantes calles de Nueva York. Me alojé en la parte sur de Manhattan, sector conocido como el Distrito Financiero a penas a un par de cuadras de la bolsa de Nueva York ubicada en Wall Street. Antes de llegar a esta ciudad tenía estructurado una lista de chequeo de lugares turísticos que no podía dejar de visitar, entre ellos, había incluido el famoso ‘Toro de Wall Street’ (Charging Bull).

Tratando de cumplir ese preciso itinerario de deseos, con el afán de retratar cada uno de los espectaculares lugares que visitaba, caminando por el sur de la calle broadway, con el sol de un verano próximo, nos topamos con el famosísimo Toro.Ya lo había visto en muchas fotografías, se notaba en su lomo y sus cuernos el desgaste en el bronce del manoseo de los turistas. Esta reconocida escultura fue producida por el recientemente fallecido artista ítalo estadounidense Arturo Di Módica quien en un acto artístico ilegal decidió bajarlo de un camión en 1989 y ubicarlo en la misma calle de la bolsa de Nueva York.

El solo hecho de contemplar el toro, su posición de embestida, sus 3.2 toneladas de peso y su ambiente circundante, alinea con pocas dudas la connotación de un capitalismo robusto con la capacidad de embestir lo que se le coloque en frente. Mientras me tomaba la foto se atiborraban algunos turistas a esperar mi captura para luego ellos proceder.

Con el interés de ir al barrio Chino, caminé hacia la estación de la línea verde del metro, y sin estar en mi lista de lugares pretendidos, cuando caminaba por el frente de la bolsa de Nueva York contemplando su beldad, me tropecé con una escultura de bronce de una niña de 1.27 metros de talla, esculpida en una actitud desafiante, con las manos empuñadas descansando en su cadera, y que pareciera enfrentar un fuerte viento que hacía menear su peinado de cola de caballo.

Sorprendido por el descubrimiento espontáneo, busqué en mi celular de que se trataba, y la historia es mágica.“La niña sin miedo” fue creada por la artista uruguaya Kristen Visbal, quien hizo parte de una campaña de la empresa de asesores inversionistas State Street Advisors, quien en víspera del día internacional de la mujer en el año 2017 decidió instalarla al frente del Toro, en un acto de rebeldía artística, que enviaba un mensaje sobre la falta de inclusión de mujeres en el mundo laboral financiero.

Esta pequeña niña de bronce después de un año de estar instalada en frente del toro, ante los reclamos de Di módica quien a su juicio la nueva escultura generaba confusión sobre el mensaje de su obra, fue removida y ubicada en donde logré encontrarla, al frente del edificio de la bolsa. Sin embargo, en cualquiera de los dos lugares, el mensaje que se envía es supremamente claro.

La obra de Visbal, ha sido una aventura artística que simboliza la dura batalla que hoy día se libra dentro de muchas empresas, las cuales se preocupan cada vez más por ser en la práctica sitos incluyentes, que promueven la diversidad en su fuerza de trabajo.

La inclusión de la mujer en sectores que fueron impensables como la minería, las fábricas, la conducción de aviones, buques, buses entre otros, cada vez se vuelve un hecho del pasado. Hoy debemos trabajar de manera conjunta para romper los techos de cristal y generar consciencia en el caso de negocio que se genera a partir de la diversidad. Está comprobado que serán más productivas las estructuras organizacionales que tiene equipos diversos, donde existan cabezas que piensen diferente.