La oportunidad de tejer confianza en el pueblo sanjuanero

El pueblo sanjuanero viene siendo blanco del delito, la delincuencia y el vil asesinato de sus mejores hijos. Sus calles sombrías y solitarias por la pandemia parecen cementerios lúgubres llenos de miedo y soledad. Te atracan en la calle y en la casa, los delincuentes se pasean por doquier y hasta se dan el lujo de llegar primero a tu vivienda, te esperan, te amordazan y te roban. Duele decirlo, pero es la realidad que estamos viviendo. La inseguridad ciudadana viene haciendo carrera y lo que ayer comenzó por un simple hurto de un celular, hoy ha crecido vertiginosamente, y los dueños de lo ajeno, se especula que, hasta venden antes de robarse lo que pertenece a los sanjuaneros. Las autoridades y la fuerza pública vienen tras el rastro de estos delincuentes, pero al parecer es insuficiente el pie de fuerza para mostrar resultados efectivos del plan de seguridad y convivencia ciudadana. Pero hemos considerado siempre que, de las grandes crisis, surgen las grandes oportunidades.

Esta es la oportunidad de los sanjuaneros para tejer con fianza. Quizás, este sea uno de los municipios más polarizados de La Guajira. Algunos en medio de esta pandemia letal tratan de hacer oposición al gobierno de turno, como si se gobernara en condiciones normales, exigiéndole a la administración resultados que tienen plazos perentorios. Pero de hecho sin proponérselo vienen ayudando a gobernar. Por eso, consideramos que llegó la hora de unirse gobernantes y gobernados, por la defensa de la vida, los bienes y la honra de los sanjuaneros. O nos unimos en medio de esta emergencia social y enfrentamos con valor civil el delito, o nos exterminarán por separado, uno por uno, porque la delincuencia ya comienza a organizarse y a planificar estratégicamente sus intervenciones delictuosas. Los sanjuaneros estamos frente a la oportunidad de aportar a la transformación y grandeza de nuestra sociedad. Necesitamos darnos la oportunidad de crear una estrategia comunitaria de seguridad y convivencia ciudadana. Esto nace sembrando buenas relaciones con el Gobierno local y la fuerza pública sin prevenciones. A través de esta estrategia los sanjuaneros debemos aportar a la construcción participativa de un nuevo municipio.

Un municipio más seguro y donde todos podamos convivir en paz con nuestras diferencias y coincidencias. En donde haga carrera más bien, la cultura del entendimiento, las relaciones de confianza y donde el liderazgo le gane a la descalificación y la estigmatización de las ideas motivadoras de progreso y transformación, o donde se respete el camino recorrido por otra persona experimentada.

En San Juan necesitamos, además, de un entorno seguro para sus 50 mil habitantes, en sus 43 barrios urbanos y los 44 centros poblados de su zona rural, que nuestras comunidades se sientan protegidas y que el estado proteja sus derechos, resuelva sus problemas y atienda sus necesidades con valor público. Pero para llegar a una comunidad a generar relaciones de confianza se requieren sumar muchas manos en ese propósito. Muchas veces el sector público, requiere el apoyo y el acompañamiento de la sociedad civil, de los empresarios privados, los organismos internacionales y de cooperación, las organizaciones sociales y la academia, entre otros. Finalmente, la inseguridad pone en riesgo el interés general y el patrimonio de todos. Por eso, considero que no hay caminos para la unidad, sino que la unidad es el camino. Llego la hora de unirnos todos por la defensa de los mejores y más caros intereses de los sanjuaneros: su vida, sus bienes, su honra y su libertad.

La muerte reciente del amigo ‘Tata’ Guerra, además del rechazo y la indignación social, despertó una actitud solidaria y patriótica del pueblo por la defensa de sus mejores valores. ‘Tata’ Guerra, fue en vida un hombre de bien, humilde, testimonio y ejemplo de superación, quien con esfuerzo y dedicación construyó su propia estatura como persona y se hizo querer por la sociedad. Pero fue asesinado vilmente cuando se disponía a emprender labores en una parcela de su propiedad. Hoy el pueblo sanjuanero debe rodear a sus autoridades legalmente constituidas. Debe hacerse un frente común contra la delincuencia en la zona urbana y rural hasta desterrar este flagelo que atemoriza a la comunidad y amenaza con detener su desarrollo social y económico y la llegada de empresas e inversionistas. San Juan somos todos. La seguridad es patrimonio de todos los sanjuaneros. La seguridad es un derecho inalienable que no debemos dejarnos arrebatar. La oportunidad de unirnos es ahora.