La película que no fue

Recordando aquel humorista uruguayo, Hebert Castro, quien mantuvo en Colombia un programa radial, de una hora de duración diariamente, por más de 21 años.

Se le conoció como el ‘coloso del humorismo’ o ‘el hombre de las mil voces’, con más de treinta personajes pintorescos que lograba, con su garganta, representarlos en escena.

Uno de esos personajes recordado era ‘Peraloca’, se destacaba por su terquedad, jamás escuchaba las advertencias que se le hacían. Nosotros sintonizábamos una estación de Valledupar para escucharlo todas tardes. Fue así, como esas tardes radiales de los años 70 y 80, nos reíamos a carcajada limpia, con ese humor fino y agradable, de Castro.

Hoy, pasando de la diversión a los diversos acontecimientos, que día a día tenemos en el departamento de La Guajira, los recuerdos de ‘Peraloca’, donde mostraba una terquedad que no tenía limites, son evidentes ilustraciones que nos muestran la realidad de la mayoría de las personas que habitamos este territorio, que vemos las cosas, pero de forma obstinada nos hacemos los sordos, ciegos y mudos, como la canción de Shakira, a sabiendas que terminaremos golpeados por la realidad. Así como este personaje del humor, estamos aquí, “Se nos dice, se nos recomienda, se nos advierte” y nos pasamos el consejo por la faja.

En los últimos años, el departamento de La Guajira, ha sido objeto de la vigilancia permanente de los entes de control del estado, y de la intriga constante por parte de la prensa escrita, radial y televisiva del interior del país, que no pierde oportunidad para criticarnos, denigrarnos y acusarnos de cuanto delito hay. Nuestro departamento, en estos años, ha tenido diez gobernadores entre elegidos y encargados, que por razones diversas son objetos de investigaciones. Aún así, teniendo experiencia sobre estas verdades, seguimos insistiendo en esos hábitos de buenos samaritanos, hemos descompuesto la brújula de la honestidad y, aunque se haga con criterio de interés general, hemos perdido nuestro rumbo y, por lo tanto, estamos dando al traste con estas administraciones intervenidas. En esta oportunidad, el actor de la película de hoy es el señor, Wilbert Hernández Sierra, (¿Qué tendrán los nombres con ‘W’ para La Guajira?) quien ha firmado un contrato por más de 11.400 millones de pesos para “el fortalecimiento de la competencia comunicativa del idioma inglés”, con lo cual los entes de control departamentales prendieron las alarmas, iniciando la procuraduría una indagación preliminar. Además, la fiscalía abrió la investigación pertinente. Este contrato se firmó con la empresa NIU Telco S. A. S., de Norte de Santander, el 26 de junio del presente año, sin tener en cuenta que La Guajira cruza por una crisis generalizada de agua, desnutrición infantil, entre otras necesidades. La Guajira es segunda en el índice de pobreza. Sin embargo, los pronunciamientos de la población y de los estamentos de control regionales y nacionales, hicieron que se llegue a un acuerdo entre los actuantes para la anulación del contrato.

A pesar de los posibles acuerdos entre los gobernadores de La Guajira (e) y de Norte de Santander, firmantes del contrato y para su suspensión, han quedado preguntas que no han tenido respuesta: ¿Por qué el afán para firmar ese contrato? y ¿qué hay, o cuál es el trasfondo de esa situación? Además de los errores de transcripción, son aspectos que se prestan para sospechas por parte de la ciudadanía que, de manera enérgica, ha ejercido rechazo por medio de las redes sociales a la iniciativa del gobernador. Más bien, con ese comportamiento, ha causado muy mala impresión.

Es importante aceptar los consejos que nos digan de buena fe, con recomendaciones que adviertan, de manera importante, para no caer en la tentación y administrar los destinos del departamento con honradez y no permitir que la mascota de la Metro Golden Mayer, logre rugir y filmen la película que hoy no fue.