La peña tiene sed

Amanecía, el lucero mañanero aún brillaba en el cielo, los rayos del sol apenas si despuntaban, la romería de peñeros hacía los anillos de agua, estaba más grande que la procesión de la virgen los 19 de julio.

“Nos irán a deja morí, los bellacos esos del gobierno”, dijo Yudisla de tía Berta, gritando para que todos oyeran. Y claro se formó la arenga.

“Eso nos pasa por anda creyendo que los pajaritos paren. ¿Ustedes cuándo han visto un político que nos sea embustero?” contestó Josefa, la de tío Nelsito, mientras halaba el burro que llevaba las canecas vacías para cargarlas con agua. “Ombe si es verdad Chefa, porque ahí está Álvaro, que lo apoyamos con entusiasmo porque tiene ascendencia peñera y ni nos ha piao,  está es haciendo vía pa’ corraleja y La Peña seca como el Guacaó”. Disparó Socoro la de Vera, con su ponchera llena de ropa sucia envuelta en una sábana, cargada en  la cabeza.

Así seguían los comentarios frustrados mientras los pies de los caminantes se llenan de polvo por la tierra seca. Al llegar al primer anillo, enmudecieron, no podían ocultar la cara de preocupación: estaba seco. “Dios mío míranos con ojos de piedad y ten misericordia de nosotros, manda unos aguaceros en la cabecera para que crezca el río, o nos vamos a morir de sed”, clamó La Negrita de Chinda, en tono piadoso.

“Ahora si quedamos Peo e’ ñeque, si no hay en los anillos ¿de dónde vamos a saca agua? Listo pio! Nos vamos a morí toitos con la lengua tostá como la cotorra”, dijo Fidel el de la difunta Chayo Armenta, mientras le daba  un garavatazo al burro para dirigirlo al segundo anillo. “Aquí hay una ñizcla, toca que nos la repartamos, una gota pa cada uno” gritó con esa genialidad al hablar que solo tiene la gente feliz de La Peña.

Nada, absolutamente nada había perturbado definitivamente a los peñeros, ni el año malo del 72,  ni los paracos, ni la guerrilla, ni la mañana que amaneció ‘El Manco’ picado en la plaza, ni el día que se le quitó el reumatismo a todos los viejos saltando lienzo para esconderse del enfrentamiento de las tres fuerzas, ni el coronavirus, ni el río seco en otros años, porque al menos quedaban los anillos; pero se han secado y mi pueblo muere de sed y clama por agua.

Los peñeros, son gente buena, alegre, trabajadora, perspicaz, ingeniosos, exagerados, guerreros incansables, no se amilanan con nada; pero ahora están tristes, decepcionados, desesperados. “Necesitamos ayuda urgente, necesitamos que el mundo sepa que tenemos sed. Así como Cristo gritó en la cruz: tengo sed; hoy lo hacemos nosotros, tenemos sed, ayúdennos”, dijo Vicky la de Celedonia, visiblemente preocupada.

En la distancia,  escuchaba atenta cada queja del alma de mi gente, sentí su sed,  igual que a ellos se me turbó el alma y  decidí serla voz de todos esos rostros para pedirle al alcalde Álvaro Díaz, que pague la deuda de gratitud que tiene con los peñeros, haciendo realidad el proyecto del acueducto regional Curazao, La Junta, La Peña, que según entiendo está aprobado desde hace más de 10 años, y le  asignan presupuesto en cada gobierno,  pasan los 4 años y nada. Voy a pedirle a mi amigo Juan Felipe ‘El Mello’ Romero que en su plan Guajira Azul incluya con urgencia a La Peña y nos lleve una solución inmediata; y a mi estimado Samuel Santander Lanao Robles, director de Corpoguajira que nos ayude a conseguir agua potable a través de pozos profundos, mientras se resuelve lo del acueducto. Auxilio, socorro. Les pido que nos ayuden, para que los habitantes del poblado amado, no mueran como la vieja Nico, ahogados con la cabeza en una casimba de arena, buscando agua donde ya no hay.

En el segundo anillo, con el sol picando en la cara los hombres usando cuerdas y baldes echan agua en las poncheras de las lavanderas que con el agua que lavan la ropa se enjabonan  el cuerpo y luego con la que enjuagan se sacan el jabón.  Los muchachos echan en las canecas cargadas en los burros, un poco de agua para cocinar y beber en casa.   Vicky por su parte trabaja en su misión de hacer registros de la calamidad doméstica que se vive en La peña, y me los pasa pidiéndome que por favor visibilice la emergencia sanitaria en tiempos de pandemia que viven mis hermanos.

A lo lejos en la video llamada, escucho de nuevo la voz de Yudis, “Ay ojalaaaaá yo vea un peñero votando en las próximas elecciones, porque voy y quemo las urnas”, le respondí sin saber si me escuchó: “Yo te ayudo prima…”.