La peste de los frutales

Como asistente técnico particular, se observó a varias fincas haciendo un diagnóstico sobre el estado fitosanitario de las especies cultivadas en el área rural, principalmente en el área cafetera.

Entre las especies cultivadas encontramos: cítricos, mango, guanábana y aguacate, para los cuales no había verdaderos huertos establecidos.

El aguacate en áreas dispersas presentaba la mayor extensión. Las plantaciones estaban establecidas en patios de casas y entre los 400 y 1100 asmm, la mayoría de los árboles presentaban una edad avanzada.

Según versiones de los agricultores más antiguos, las plantaciones sobrepasaban los 80 años de edad; es decir habían superado su periodo vegetativo o vida útil. La mayoría de las plantas presentaban necrosamiento en el tercio inferior, defoliación y síntomas de afecciones fungosas y la producción se había reducido a su mínima expresión, la cual, en tiempo de bonanzas los agricultores la comprometían a futuro.

Pero ahora bajo la nostalgia de aquellos tiempos y con la esperanza de recuperarla, escuchaban sus canciones favoritas: San Isidro Labrador y La Mujer Conforme. Lo ocurrido con la peste de los frutales, principalmente con el aguacate; es algo que todos los seres vivos tenemos en común; un periodo productivo o vida económicamente activa.

El fenómeno o disturbio fisiológico, los agricultores lo interpretaban bajo sus esquemas empíricos y tradicionales, no sabiendo, que de las complejas formaciones moleculares, que la vida construye, ninguna permanece.

Los animales y las plantas degradan hasta determinados términos sus funciones inmediatas y a través del juego de múltiples especies termina la obra de retorno de la materia organizada al mundo mineral.

En la dirección de la Umata de Urumita, solicité la colaboración de entidades oficiales y con la colaboración de Corpoica, organizamos el seminario ‘Estrategias tecnológicas para enfrentar la problemática fitosanitaria del cultivo de aguacate en el sur de La Guajira’, Impartiendo recomendaciones para el establecimientos de nuevas plantaciones con prácticas culturales adecuadas ajustadas a las actuales condiciones ambientales y a las características agronómicas de la especie.

Antes de la peste de los frutales, nos había llegado la Roya, que afortunadamente no apareció en La Guajira, porque aquí todo nos llega tarde, sino que apareció en la finca El Paraíso, la más tecnificada del eje cafetero, porque como dijo ‘Manoche’ en Villanueva; “si hubiese aparecido en La Guajira, los cafetales del Departamento los hubieseerradicado el Gobierno, para no permitir su propagación desde la frontera”.

Finalmente, nos ha llegado la enfermedad HLB de los cítricos, que se transmite a través del insecto vectordiahprinacitri, cuyo único tratamiento es la erradicación de los huertos establecidos, lo que ocasionaría un problema socioeconómico a los pequeños citricultores de la región.

Lo más indicado para este sector sería fomentar un programa integral con adecuadas prácticas culturales, para el establecimiento de materiales mejorados y un plan sanitario y ambiental con el apoyo de las administraciones municipales y departamentales.

Gracias al doctor Ramiro Manjarrez por invitarnos a prevenir esta apocalíptica propuesta, bajo el fundamento de Charles Darwin, de que “en los tiempos actuales tenemos que adaptarnos al cambio”.

En la reunión participaron los ingenieros agrónomos: Armando Olmedo Arrazabal, Juan Zambrano, Efraín Brito Emiro Peralta yHernán Pimienta.