La polarización y el gobierno de cambio en San Juan

La indignación y la frustración colectiva de la población del municipio de San Juan del Cesar, por la desidia que reinaba y la incapacidad de los gobiernos locales para dar respuestas con valor público a los problemas y necesidades de la gente, lo mismo que, a la garantía de los derechos ciudadanos, fue lo que generó la polarización y los nuevos liderazgos del municipio. Igualmente, el deshonroso último lugar en el índice de desempeño institucional, ocupando el puesto quince, de quince municipios evaluados por la función pública en 2018 y 2019, fue el detonante principal para pensar que una nueva propuesta de municipio si era posible, con un cambio de protagonistas.

Así nace la propuesta motivadora de cambio del actual alcalde, Álvaro Díaz Guerra, quien le ha devuelto al municipio, la alegría, la fe y la esperanza para volver a soñar. San Juan antes de su llegada al Palacio municipal vivía una situación tan difícil que la polarización se volvió parte del discurso municipal junto con el caos y la falta de propuestas. Hoy la inmediatez sigue manteniendo viva esa polarización para quienes desconocen cómo se hace la tarea pública, ya que sus más fieles protagonistas le apuestan a que al gobierno actual no dé respuesta inmediata, para tener ellos chance y vigencia, apostándole solo a la división para poder reinar.

Sin embargo, la percepción de que ser alcalde es solo un plus, una alta dignidad, un sinónimo de poder y una posición social que genera estatus y riquezas en algunos ciudadanos, se viene quedando atrás con este gobierno de cambio. El fortalecimiento de la institucionalidad, la gobernanza con orden, la recuperación de la confianza ciudadana en la administración pública y el liderazgo del alcalde a nivel departamental, viene convirtiendo a nuestro municipio en un propósito de la nación. Ya San Juan no es solo festival, parrandas, desidia, desorden administrativo y un pueblo con falta de sentido de pertenencia, cultura y conciencia ciudadana. Lenta y gradualmente se nota el proceso de cambio de paradigmas y el modelo de gobierno para progresar. Pero esto no es fácil, como soplar y hacer botellas. En el primer año el gobierno planificó el municipio y organizó la casa. Del mismo modo, ha venido resolviendo todos los problemas jurídicos e institucionales heredados, para terminar los proyectos y obras que se encontraron en ejecución, con algunas debilidades de planificación y contratación. Pero lo más importante, es que hay presencia institucional y se siente que hay un alcalde que encarna una propuesta programática y el municipio tiene un rumbo definido para el progreso social de la comunidad sanjuanera.

El desgobierno, el caos y la falta de presencia institucional es cosa del pasado. Hoy San Juan está llamado a la transformación de su extensa ruralidad como municipio Pdet, y el alcalde atento y diligente, tiene un portafolio de más de 25 proyectos de importancia estratégica y de impacto rural para cambiarle la cara al municipio con recursos del Sistema General de Regalía haciendo cola en el Ocad-Paz. Pero, del mismo modo, en el área urbana se viene desarrollando una importante gestión con el Gobernador, para terminar las obras inconclusas y ponerlas en funcionamiento, lo mismo que, reactivar la recreación y el deporte con escenarios deportivos y recreativos.

Esto demuestra que la tarea de gobernar con una idea motivadora de cambio, está en marcha. La revolucionaria acción de transformación del municipio se hace con la gestión por proyectos y el proceso está en curso también. Por eso, la reflexión de hoy, es hacerles un llamado a las figuras políticas del municipio a no echarle más fuego a la hoguera de la polarización si lo que realmente quieren es el progreso para San Juan. Tenemos que aprender a convivir con nuestras diferencias y coincidencias y a respetar los gobiernos de turno. Seguir tirando la piedra y escondiendo la mano, enviando videos y mensajes apócrifos y subliminales e injuriosos y calumniosos contra el alcalde para generar un sentimiento colectivo de desconfianza no es propio de comunidades decentes. Las mayorías ciudadanas vienen ratificando su respaldo a la buena gestión del gobierno, y ese es, el mejor termómetro para derrotar la polarización. Estamos frente a un nuevo contrato social. El San Juan contemporáneo, no puede seguir alimentando el caos, la anarquía y la mentira, para sacarle redito político, sin importar la suerte del pueblo. Los buenos gobiernos inspiran diálogos, entendimientos, paz y acuerdo en lo fundamental y no odios ni rencillas.