La reanudación de las relaciones con Curazao

Los guajiros celebramos con júbilo el gran paso que se dio con un nuevo encuentro con la Isla de Curazao, como consecuencia de una rueda de negocios, desarrollada en Riohacha en el marco del ‘Festival Francisco El Hombre’.

Más de 70 empresarios y comerciantes guajiros dejaron en firme en esa rueda de negocios la manifestación de interés de realizar este intercambio cultural y productivo entre estos dos pueblos hermanos, para promover e impulsar lo que La Guajira produce. El día histórico y trascendental fue el 21 de mayo de 2019, cuando sonó el himno nacional de Curazao para recibir un velero procedente de La Guajira con todo el rigor protocolario. Ese día se pasó una página más del calendario, que marcará para siempre las vidas de estos dos pueblos hermanos. Lo que un día nació como una idea en un memorando de entendimiento, el gobernador (e) Wilson Rojas, lo convirtió en una realidad.

Por primera vez en la historia de más de 50 años de vida institucional, los productos de la guajira pudieron zarpar en un velero desde Puerto Nuevo y desembarcar en tierras curazaleñas con más de 70 toneladas a bordo. Así se reanudaron las relaciones económicas, socio-culturales, comerciales y turísticas con esta hermosa Isla del Caribe Insular.

Este acontecimiento además de restablecer la relación de La Guajira con la Cuenca Caribe, tiene una gran transcendencia histórica, marcada especialmente, por la posición geoestratégica de La Guajira. Desde donde los intercambios comerciales tuvieron relevancia en la dinámica de la economía, especialmente, con la isla de Aruba, Curazao y las Antillas Holandesas.

Haciendo la reconstrucción histórica de las ciudades-puertos de la cuenca del Caribe, Curazao y Riohacha, aparecen como dos Puertos Caribeños en el marco del contrabando Judío, entre 1650 y 1750. El historiador austriaco Christian Cwik, plantea que el contrabando como actividad de supervivencia fue una normalidad económica del Caribe. En su trabajo basado sobre la isla Holandesa de Curazao y su puerto de Willemstad, esboza que, para los curazaleños, la ciudad costera de Riohacha, localizada en la zona de la península de La Guajira, fue el primer puerto que utilizaron para entrar al mundo neogranadino, y, por tanto, hacia la tierra firme. En su trabajo denominado Curazao y Riohacha en el marco del contrabando judío: 1650-1750, a lo largo de su desarrollo muestra las conexiones económicas y culturales entre los dos puertos.

Este hecho histórico demuestra que, las relaciones económicas, socio-culturales, comerciales y turísticas que el gobernador encargado reanudó, no es por obra y gracia de la casualidad. Porque estudiando la memoria histórica en toda su dimensión e integralidad, se logra comprender no solamente el presente, sino dilucidar sobre el futuro de estos dos pueblos. Expertos e historiadores coinciden en afirmar que la integración económica y sociocultural de La Guajira con las Antillas holandesas, data desde la época prehispánica, lo cual indica que nuestros aborígenes transitaban libremente entre La Guajira, Curazao, San Martín y Aruba. Pero que con la invasión española llegaron las normas, decretos, obligaciones y el culto a diferentes reinados. Sin embargo, ahora con nuevos actores del desarrollo la integración cobra especial importancia, y de allí surge esta fascinante e histórica relación entre La Guajira colombiana y la Isla de Curazao en las Antillas holandesas, territorio insular en el mar Caribe. Con esta nueva era de la integración el departamento de La Guajira aspira irrumpir nuevamente en el mapa comercial internacional, soñando con convertirse así, en epicentro de frecuencias marítimas a Europa, las Antillas, Venezuela y ciudades costeras colombianas.

El gran sueño de los guajiros es que a través de este pilotaje de intercambio con el pueblo hermano de Curazao, La Guajira pueda convertirse en la verdadera esquina de las oportunidades de Suramérica. Entre los retos para su desarrollo, se visiona la conectividad sostenible con el resto del Caribe Insular. El aprovechamiento de su ventaja comparativa para el desarrollo portuario con dos puertos de gran calado, Puerto Bolívar y Puerto Brisa, y otro, de uso rudimentario, como es Puerto Nuevo, desde donde partió esta gran misión. Además, el aprovechamiento de Riohacha con el aeropuerto Almirante Padilla, con una infraestructura para el transporte de pasajeros nacionales e internacionales, y de carga. Igualmente, la conexión de Riohacha con el corredor náutico nacional para que todo esto sirva de punta de lanza para la revolución de la infraestructura.