La represa del Ranchería, un inaudito elefante blanco

Aunque en nuestro país es conocida y popular la expresión “elefante blanco”, por la existencia de muchas obras públicas que cumplen con esa definición, el hecho de que el proyecto de la represa del río Ranchería también lo sea no nos deja de producir cada día más asombro y extrañeza. La razón fundamental es que por sus características y por su importancia estratégica para La Guajira, la región y el país, este proyecto merecía ser el foco de la gestión de los gobiernos, tanto nacional como departamental, para terminarlo cumpliendo con el cronograma establecido y para que inmediatamente comenzara a generar sus enormes beneficios, pero desafortunadamente no ha ocurrido así. Esta magnífica obra sigue paralizada, convertida en un enorme elefante blanco, sin que se conozcan las razones ni las explicaciones claras o coherentes por parte de las entidades responsables de su ejecución.

Sin ninguna duda podemos afirmar que conceptualmente este proyecto multipropósito fue concebido en forma acertada, por su innegable importancia estratégica, tal como quedó consignado en el documento Conpes 3362 del 14 de julio de 2005. Su evidente importancia está sustentada en varios pilares fundamentales que representan sus grandes beneficios potenciales, tales como: su contribución a la creación de un polo de desarrollo agroindustrial regional, creando condiciones para generar ingresos para los habitantes del territorio; su impacto positivo en la productividad, competitividad, sostenibilidad agropecuaria en una zona geográfica donde esta actividad económica es la más importante, contribuyendo con ello a la seguridad alimentaria en el mediano y largo plazo; el mejoramiento de la calidad y cobertura del servicio de acueducto para 9 municipios, beneficiando a más de 400,000 habitantes; la capacidad de regular el caudal del río y la posibilidad de instalar una microcentral hidroeléctrica con el fin de generar energía eléctrica para satisfacer las necesidades de las comunidades, especialmente las rurales e indígenas.

Con tantos beneficios potenciales es difícil entender cómo un proyecto de estas características, en el que se ha invertido ya una enorme suma de dinero, no se haya terminado y solo se haya ejecutado su la primera fase, representada en un embalse con 198 millones de metros cúbicos de agua almacenada que no se está utilizando para el propósito con el que fue concebido, en una región habitada por comunidades sedientas de agua, se encuentre en las condiciones de larga e indiferente parálisis que todos conocemos desde el 2010. De todos los grandes beneficios identificados originalmente hoy sólo se cumple con el de la regulación del caudal del río para control de inundaciones o para mantener el flujo de agua en épocas de sequía. En el tema agropecuario, y utilizando un sistema provisional no tecnificado, hoy sólo se riegan aproximadamente entre 5 y 6 mil hectáreas, utilizadas para ganadería y para el cultivo de arroz, palma, maíz y otros cultivos de pancoger. ¡Y nada más!

Ha habido una notoria falta de compromiso en nuestros gobernantes y líderes regionales para hacer seguimiento y presionar las gestiones necesarias para que esta obra no continúe inconclusa. Hace menos de tresaños la Contraloría General de la República, luego de una revisión detallada de la situación del proyecto, determinó la existencia de un presunto detrimento patrimonial fiscal por $637.000 millones de pesos debido a la gestión antieconómica del proyecto y a que se ha incumplido con los objetivos y fines trazados inicialmente. Hasta ahora no se conocen las consecuencias de este pronunciamiento de la Contraloría.

Es evidente que se requieren decisiones y acciones concretas que permitan impulsar la terminación de esta gran obra y para ello es indispensable el liderazgo efectivo de los representantes de los diferentes sectores de la sociedad guajira, no solo los gobernantes y políticos de turno, sino también los líderes empresariales, cívicos, sociales e independientes, para que con voluntad política, vocación de servicio y alto nivel de compromiso contribuyan a lograr que el gobierno nacional nos ayude a materializar este legado para la presente y futuras generaciones de La Guajira.