“La responsabilidad ética del periodista”

A raíz de falsas informaciones que medios amarillistas de comunicaciones, donde quisieron involucrar al rector de la Universidad de La Guajira

, Carlos Arturo Robles Julio, quien ha posicionado a nuestra universidad a nivel nacional como una de las mejores, más todas las acreditaciones que él ha logrado, el docente de la Universidad de La Guajira Alexis Salazar, informó a través de las redes sociales un buen escrito en defensa de Carlos Robles y de la alma máter. Me pareció interesante el título de lo que debe ser la responsabilidad ética del periodista, que hoy juzga y condena por anticipado, cuando varios periodistas del país, sin escapar los del Departamento no aplican esa responsabilidad ética. Por ello, comparto estas reflexiones sanas de un docente universitario.

“Como miembro del estamento docente de la Universidad de La Guajira y a la vez como miembro del Consejo Superior de mi alma máter, rechazo de manera profunda y tajante la manera vilipendiosa como algunos “periodistas” aficionados y de forma incompetente denigran de la honra de una persona, impulsados por el odio y por sus acciones Iscariotas que venden su conciencia moral por 30 monedas.

Rechazo tajantemente de manera contundente la falsa noticia emita por un medio amarillista que de manera descarada y mentirosa sesgada de toda realidad intenta manchar le nombre del rector de la Universidad de La Guajira, el ingeniero Carlos Arturo Robles Julio; que para nadie en el Departamento y en todo el Territorio Nacional e incluso reconocido por el mismo MEN por su labor incansable de acreditar nuestra institución. Hoy me siento más orgulloso de nuestra alma máter por todo el desarrollo que viene presentando en indicadores de cobertura, grupos de investigación categorizados, docentes capacitados con alto perfil, una universidad reconocida a nivel internacional con altos indicadores de calidad, programas acreditados como el de Ingeniería de Sistema, dentro de las muchísimas cosas positivas que más tenemos mostrar… Por esto muestro un profundo respaldo incondicional a nuestro rector, y sepan señor insidioso que no ofendió a un solo hombre, ofendió a toda una institución orgullo y patrimonio de los guajiros, denigró de todos los estamentos que hoy conformamos y nos sentimos orgullosos de pertenecer a la Universidad de La Guajira.

Hoy existe un sentimiento de inconformidad en toda comunidad académica del Departamento, pues no es un nombre de una persona que enmasillan con noticias falsas, es una ofensa para toda una institución representativa y como siempre hemos dicho, el patrimonio que los guajiros tenemos para mostrar ante el mundo, como lo es nuestra universidad. Ya se está convirtiendo en costumbre que cada cuatro años para estas épocas algunos sectores de la política muestran sus temores y fobias usando el poder de los periodistas para usar a personas mediocres y aficionados a esta, tan importante profesión que muchos guajiros la desempeñan con honor, profesionalismo y responsabilidad ética.

Pero es obvio que quienes escriben e informan cegados por odios o intereses mezquinos conocen poco de los que la responsabilidad ética del periodista significa. Mirado desde la moral y la ética, este termino de responsabilidad es el más importante y complejo, (lejos del entendimiento de los irrisorios seres que se dedican a calumniar con noticias falsas) porque no solo es una reflexión individual, sino que también afecta a toda una sociedad. En la medida en que el periodista tiene responsabilidad, puedes pedir cuenta de sus actos y reparación si estos afecten a terceros, no en vano por acciones de este tipo es que se ha perdido la credibilidad del periodismo a nivel mundial. De hecho Hernán y Restrepo (1991); en su libro ‘Ética para Periodistas’, afirman que la Asociación Latinoamericana de Periodismo (ALP) al definir la responsabilidad dice que es “tener conciencia del poder del instrumento que usa (el periodista)”. En una segunda parte el código de la ALP afirma que ser responsable es tener conciencia que ser responsable es “recordar que el daño causado con él (poder) jamás puede ser reparado totalmente”.