La Rita grande del vallenato

“Maternal, centenaria y bravia, luchadora en mestiza batalla, guarda en leyenda los acordeones del valle del Cacique Upar”

El aparte transcrito preliminarmente corresponde al Himno de Valledupar, letra y música de Rita Fernández Padilla, samaria de nacimiento y vallenata de corazón, justamente declarada hija adoptiva de Valledupar por el Concejo Municipal, el himno fue adoptado institucionalmente con motivo del cumpleaños de Valledupar mediante Resolución 007 calendada 05 de enero de 1985 después de haber sido seleccionado como ganador del concurso convocado por el municipio de Valledupar cuando fungía como alcalde municipal Miguel Meza Valera.

Es importante destacar que un jurado de lujo tuvo la responsabilidad de seleccionar el mejor entre los bellísimos himnos sometidos a su consideración, esa decisión la adoptaron ‘La cacica’ Consuelo Araújo Noquera, mi amigo el profesor Simón Martínez Urbáez y Luis Rosenzwelg, y la verdad que el tiempo se ha encargado de ratificar que fue un acierto, imposible olvidar que durante los años maravillosos que pasé en esa ciudad grande con costumbres de pueblo, cada día a las 12 meridiano, como dice Amparo Grisales, me erizaba, al escuchar por Guatapurí las notas de ese himno con la voz clara y melodiosa de Ivan Villazón, eso se escuchaba por todas partes.

Hemos recordado el himno sagrado de los vallenatos por un motivo muy especial, nos encontramos entre los miles de ciudadanos y ciudadanas que recibimos con regocijo la designación de Rita Fernández Padilla como presidenta de Sayco, por merecido, por su credibilidad y por su transparencia, se trata de una mujer con la cual la música vallenata tiene una deuda de gratitud imperecedera, haber colocado sobre sus hombros esa honrosa responsabilidad es un acierto, no podían encontrar un nombre con mayores méritos que ella para acompañar en su directiva a un hombre de la talla y los pergaminos de Rafael Manjarrez Mendoza, excelente ejecutor, un gran compositor pero mejor como ser humano que es trascendental, tenía la razón ‘Poncho’ Zuleta cuando manifestó que los que hacen música vallenata antes que buenos compositores o cantantes “deben ser gente”.

Es bueno destacar que, no obstante que su mayor proyección en la música ha sido en el vallenato con canciones como ‘Amor y Penas’ que grabó con su agrupación femenina, ‘Romance Vallenato’, que la compuso a dos manos con Alonso Fernández Oñate y ‘Amor y Penas’ que le grabó Alfredo, ‘Tierra Blanda’ Jorge Oñate, ‘Sombra Perdida’ El Binomio y ‘Romance de San Andrés’ Adanies Díaz, entre otras, también es autora de canciones en otro ritmo como ‘El son del tren’ que grabaron Fruko y sus Tesos con las voces del Joe Arroyo y Wilson Saoco.

Su nombramiento se produce cuando los admiradores de su obra comenzábamos a sentir que le estaba quedando grande a la música vallenata, fue ella con ‘Las universitarias’ quienes en 1968 dieron el delicado golpe de autoridad, y el toque de elegancia femenina a una música que hasta entonces se consideraba reservada solo para los hombres, y lo peor para hombres poco cultos y de manos laceradas por el duro trabajo en el campo, fue esta una mujer que rompiendo todas las prevenciones de la encopetada sociedad de su época se adelantó en el tiempo encarapitándose con su grupo de compañeras quijotes en la tarima frente a un público entusiasta y gratamente sorprendido para derrochar arpegios y agradar con el chorro de voz de sus amigas, mientras ella tocaba la Concertina, eran sus compañeras de aventura en esa época entre otras Carmen Mejía cantante, Lourdes Cuello caja, Betty Nokman guacharaca, Cecilia Meza acordeonera, Lucy Serrano tumbadora y Carmen Parody, entre otras, algunas ya fallecidas, Rita y sus muchachas quedaron para la historia, se dice en Valledupar que esa agrupación se acabó cuando las madres y los padres que no veían con buenos ojos a sus hijas cantando vallenatos les jalaron la cabuya y los novios les apretaron la jáquima.

Me imagino que mi pariente Fabrina y sus compañeras de la Organización ‘Evas y Adanes’ deben estar más contentas que avispa carnicera sobre matica de tomates, y estoy seguro que Lolita mi hermana desde el cielo celebra ese nuevo logro de esa amiga que me dejo antes de irse.