La sequía y el Covid-19

El tema de la sequía y el Covid-19 tiene al campo colombiano en ascuas. El Gobierno nacional debe implementar unas medidas económicas para reactivar el ya alicaído sector agrícola, por considerarlo de interés público anexo este buen artículo de un especialista en el campo como lo es Miguel Ángel Lacouture Arévalo, quien manifiesta: “La lección más importante que ha dejado el Covid-19 en lo que respecta al sector agropecuario, es la absoluta necesidad de los estados de ser autosuficientes para la alimentación de su nación; la seguridad alimentaria es prioridad obligatoria de la república, en particular no es posible que un país como el nuestro dependa en gran medida de las importaciones de materias primas y transformados para garantizar la alimentación plena y permanente de la población, es necesario generar y crear políticas de sustitución de cultivos que conduzcan a lograr con la producción interna, el consumo básico debe ser producido de puertas adentro en lo máximo posible, varios de los países productores de arroz, maíz, trigo, frijoles, entre otros han decidido cerrar fronteras para asegurar la alimentación de su población”. Para lograrlo es necesario que los ojos del Estado vuelvan al sector rural agropecuario básico, Colombia tiene 40.075.000 hectáreas de frontera agropecuaria las cuales solo están en producción 7.600.000, explicando la alta participación de importados en la canasta alimentaria nacional, junto a altos subsidios e incentivos al agro que entregan países proveedores a sus empresarios del campo, en 2019 entraron al país más de 14.000.000 toneladas de alimentos, mayormente cereales: maíz y trigo, materia prima para la producción de alimentos, he planteado frecuentemente la necesidad de ajustar la producción a plantaciones acorde a nuestra posición estratégica en el globo terráqueo que logren complementar o sustituir los cereales como base para la transformación de alimentos, volver a lo nuestro, a lo que otrora fue la base de la alimentación de nuestros hermanos mayores antes de la invasión europea”, plantea un buen análisis de la situación actual. Debemos incentivar la producción nacional solo para lograr de una vez por toda la seguridad alimentaria, también para la generación de empleos rurales, con ello los beneficios de la formalización laboral y todo el paquete prestacional y seguridad social que conlleva, traerá seguramente un poderoso crecimiento de los diferentes actores de las relaciones laborales. Urgente la participación activa del Estado en la financiación o cofinanciación de la infraestructura, tecnología y biotecnología que nos lleve a estar acordes con las producciones promedios de la humanidad desarrollada. Adenda: La sequía y coronavirus están acabando con lo que queda del campo en el Norte de Colombia.