La tierra que brilla

Es probable que Eduardo Londoño Villegas, el fundador de Uribia, se inspirara en los planos parisinos del barón Haussmann cuando trazó aquí, el 1 de marzo de 1935, las calles de la ciudad destinada a ser capital de la nueva Comisaría de La Guajira.

Eran los tiempos del primer período presidencial de Alfonso López Pumarejo (Rosselli Cock 2007). Cuyo nombre se dio en honor al caudillo liberal Rafael Uribe Uribe. Su plaza octogonal en lugar de un Arco del Triunfo, hay un obelisco en cuya punta ondea una bandera, reconocimiento que estos caudillos le otorgaron a esta población precolombina, quien cada año entona su himno un 1 de marzo con Gentil Ademan, alzando su frente, corona de perlas, coqueteándole a aquel que la quiso fundar.

Como bien lo describe su himno cuyo autor dice la información fue María de Betania. Uribia a pesar del tiempo, ha logrado consagrar su tradición, sus manifestaciones culturales, ha consolidado cada arraigo pese al sometimiento del modernismo y la conquista misma que ha intentado borrar de su matriz una historia imposible de no poder leer, gracias a cada uno de sus habitantes que se han mantenido y que en cada década han fortalecido sus tradiciones y su tradición oral, brindando con el mismo tiempo atractivos a quienes la visitan, ya que posee bondades que la hacen única y atractiva como el Cabo de la Vela, Nazaret, Punta Gallina, Puerto Estrella, Puerto Nuevo, Puerto Bolívar, Media Luna y así cada una de sus comunidades indígenas o rancherías que la hacen diferente, otro acto simbólico y maravilloso que mantiene esta tierra ha sido el Festival de la Cultura Wayuú, que se ha consagrado como el eje central de muestra sagrada de cada una de esas manifestaciones que hoy la engrandecen ante el mundo, pues concentra a propios y ajenos a disfrutar de las riquezas que la enaltecen, entre ellos el personajes principales como el palabrero, Putchiput, quien es reconocido como patrimonio inmaterial de la humanidad; sus artesanas, tejedoras de sueño, quienes con su creatividad plasman en sus tejidos la magia de su amada (ichitki) Uribia; así mismo sus grandes diseñadoras, la elección de sus majayuras, sus poetas como Glicérido Tomas Pana Uriana (qepd), escritores, periodistas, profesionales en cada campo social, políticos, líderes sociales, maestros, sindicalistas y así cada uno de aquellos que hoy coronados de perla la enaltecen el nombre de esta población que celebra sus 85 años de fundada.

En estas 8 décadas Uribia entonó su himno con gentil ademan, sus hijos nativos y propios prepararon una gala en honor a su nombre, existencia y fundación, permitiendo que ella sueñe y viva una real transformación, en estos 85 años, uno de sus hijos, el alcalde wayuú tuvo la responsabilidad de hacer que esta aproximación al siglo se pueda seguir leyendo, que ichitki se consolidara más, que sus servicios básicos sean esa base sólida para que este pueblo pujante siga avanzando y que cada uno de sus hijos puedan aportar desde la preparación, la educación y que estas mismas sean esa plataforma de una real transformación en cuanto a la calidad de vida y al fortalecimiento de esos usos y costumbres desde la tradición oral.

Que este 2020 en sus 85 años, Uribia brille aún más que el Cardenal Guajiro, el mar Caribe y el Cardón, sigan inspirando a sus habitantes para que se valore y se aproveche todo el potencial que solo ella puede brindar.