¿La triste realidad de muchos guajiros sin amor?

Este año dedicado a la democracia participativa, escribo estos humildes mensajes, reflexiones sinceras de un fonsequero que desea ser concejal de esta localidad.

El mundo está cansado de tanto odio, envidia, muerte, conflicto, tengamos fe, porque el amor es el más grande en su humildad, es el acto más espiritual, tiempo sagrado y derecho de vivir las sendas del triunfo. El amor es la única y fuerza sincera capaz de transformar la actitud solidaria por los demás.

El mundo tiene esperanza de justicia, equidad una empatía que sea fraternidad, que borre fronteras y haya sabiduría en la lengua de los fonsequeros entre los hombres humanistas sociológicamente; anhelamos la convivencia entre hermanos, amigos, familia, porque es maravilloso alzar los brazos y poder caminar cuando hay tantos mutilados y discapacitados por la injusticia social enquistada en el Congreso de los legisladores, al parecer, La Guajira, que también es Colombia, demos gracias al Señor, porque mis ojos ven cuando hay tantos que no tienen.

Podemos oír, cuando hay tantos que escuchan y no tienen quienes los escuchen en este oasis. Guajiros, desértico de insolidaridad y catarsis patológicos que se llevan sus recursos naturales; nuestras bocas hablan, cantan, tartamudean, cuando hay tantos sin que nadie lo escuche, la vida es la constante sorpresa de ver amistades loables, pero se llevan el gas, sal, petróleo y etnoturismo hipócritamente.

Nuestras manos trabajan cuando hay tantos mendigando sin empleo por toda La Guajira, desplazados por el egoísmo xenofóbico de muchos de nosotros, y la gente que trabaja llega de otros entornos.

Tenemos un poco de salud cuando hay tantos enfermos sin medicinas, hospitales y recursos materiales; enfermos de la plutofilia en la sociedad burguesa, y no tenemos E.P.S los pobres.

Señor, te doy gracias por el poquito de comida que tenemos todos los días, cuando hay tantos que no tienen que comer durante el día. Es maravilloso volver a casa cuando hay en Colombia millones de familias sin casa. Los recursos de La Guajira, regalías, se las llevan para Bogotá y el Caribe.

Es bello amar, vivir, soñar, compartir cuando hay tantos que odian, se angustian y se desesperan sin buscar la paz interior socialmente juntos en familias, por envidias en catarsis emocionales, negativas y ansiedades viven la triste realidad en su guajira por falta de amor.

Es maravilloso dar, servir, querer cuando hay tantos egoístas e insolidarios en las campañas políticas para destruir a los demás líderes de la región.

Derrama señor tus bendiciones, la felicidad de vivir armoniosamente sobre todos los fonsequeros, y concédenos la armonía exterior que la necesitamos con tus santa voluntad. Amén.