La Troncal del Caribe un cuento de muchachitos

Desde que por distintas razones descubridores y navegantes pisaron territorio de La Guajira, la región estuvo aislada del resto de la nación por siglos condenada a una especie de ostracismo por su carácter rebelde y profano, a pesar de ofrecer su posición una ubicación estratégica en el hemisferio para el intercambio de mercancías, la introducción de novedades provenientes de mundos más desarrollados y el impulso a la relación comercial, cultural y política con naciones fortalecidas por el poderío logrado por sus migrantes.

Este bloqueo se auspiciaba también desde adentro evidente en la poca atención de los gobiernos a las necesidades prioritarias de la región y a la incapacidad de impulsar el presupuesto nacional en trazar rutas que unieran a La guajira con el resto del país.

En octubre de 1950 recién posesionado el presidente Laureano Gómez reactiva el comité de Desarrollo Económico bipartidista que había sido instalado por su antecesor Mariano Ospina Pérez. Este comité integrado solo por ingenieros tenía el propósito de estudiar el Plan de Desarrollo denominado Bases de un programa de fomento para Colombia y efectuar recomendaciones que a su vez posibilitaran un préstamo internacional para resolver urgentes asuntos de infraestructura del país, para hacerlo más competitivo en varios frentes.

La zona costera del Magdalena Grande a comienzos de los 50 fue vista por la Misión del Birf (Banco Mundial) como el área ideal para la construcción de la principal obra de infraestructura que sustentaría el desarrollo de esos olvidados y distantes pueblos: la Troncal del Caribe, indica Manuel Diaz-Granados en el documento Geografía Económica del Magdalena Grande.

La megaobra empezó a diseñarse desde 1954 y su construcción desde Barranquilla hasta Ciénaga y desde Riohacha hacia Santa Marta, se inició en 1956 bajo la administración de Gustavo Rojas Pinilla. A comienzos de la década, y de manera casi paralela con el diseño y los inicios de construcción de la Troncal, dos grupos de desplazados arribaron al litoral de interés y a la cara norte de la Snsm. El primer grupo era de campesinos santandereanos, antioqueños, caldenses y tolimenses, exiliados de la violencia política en el interior del país, que emigraron después del asesinato de Gaitán en 1948, colonizando parte de esta área hasta el año de 1954. Estos se localizaron al oriente de Santa Marta y hacia el río Guachaca, sobre laderas y serranías. Tumbaron monte y sembraron café con buenos resultados. El otro grupo, muy singular, estaba conformado por apoderados, capataces y gentes relacionadas con personajes de connotado poder económico y político del interior del país, entre ellos el mismo Rojas Pinilla y Virgilio Barco. Su propósito fue hacerse a territorios baldíos del litoral y del piedemonte serrano entre el río Piedras y la Boca de Camarones al oeste de Riohacha, precisamente a lo largo de la proyectada Troncal del Caribe.

Hasta 1967, bajo el gobierno de Carlos Lleras Restrepo se inició la construcción formal de la Troncal. Los campamentos de construcción entre Santa Marta y Riohacha se convirtieron en polos de colonización para nuevas poblaciones. Romper el paso de los Muchachitos, se constituye en el principal escollo para abrir la carretera. Los acantilados de las estribaciones serranas que caen a pique en el mar, demandan la utilización de grandes cantidades de explosivos. El nombre de Paso de los Muchachitos obedece a que los hacendados costeros y contrabandistas de ganado tenían que lanzar sus animales al mar y salir luego a la playa siguiente, mientras los vaqueros pasaban la pronunciada loma, gateando como muchachitos, para tomar nuevamente la carretera, donde los esperaban camiones con rumbo a la frontera venezolana.

Para 1972 queda concluida la Troncal del Caribe con la conexión entre Santa Marta y Riohacha a lo largo de la costa, y con Paraguachón en Venezuela. En 1973 se concluyen además las carreteras de acceso a las ensenadas de Neguange y Gairaca, como al sector de Cañaveral al interior del PNN Tayrona. Para abril de 1974 quedan concluidas las obras del puente sobre el río Magdalena que incrementó el tránsito sobre la Troncal que oficialmente fue inaugurada por el presidente Misael Pastrana Borrero en julio del mismo año, según consta en los anales de los documentos generados como parte del Programa de desarrollo económico del valle del Magdalena y norte de Colombia publicados y que dan testimonio de las peripecias de esta obra de trascendencia para la región. Al revisar esta historia que es más que un cuento de muchachitos, se puede notar el combustible que mueve la voluntad política nacional, que sin embargo, costó más de dos décadas en concretarse.