La vida después del Covid-19

El 31 de diciembre cuando trazábamos nuestras metas para el nuevo año, jamás imaginamos que pronto llegaría una pandemia que nos transformaría la vida. Meses después, no nos ha quedado más remedio que adaptarnos progresivamente y preguntarnos ¿cómo será la vida después del Covid-19?

Este tiempo de crisis nos muestra que es posible realizar cambios en el estilo de vida que llevábamos. Dos elementos claves para la humanidad se transformarán por medio del acceso a las tecnologías: la educación y el trabajo.

La cuarentena ha evidenciado que es posible la educación virtual y que el nuevo reto será la conectividad de los alumnos con los centros educativos. Esto supone un periodo de tiempo de aprendizaje. Hoy hay millones de jóvenes y niños que no tienen acceso a las TIC y colegios, universidades, padres y profesores que no cuentan con las capacidades para promover y guiar el aprendizaje virtual. 

En Colombia esto será un incentivo para que desde las instituciones públicas y educativas se mejore la cobertura de internet en las zonas rurales. Actualmente, el total nacional de hogares con internet en los centros poblados y rural disperso es del 16%. En departamentos como La Guajira la proporción es aún menor con un 5,8%.

El aceleramiento de la búsqueda de soluciones tecnológicas para la educación puede convertirse en una herramienta poderosa para disminuir la inequidad social del sistema educativo tradicional. Un joven con acceso a internet en Uribia o Leticia podrá acceder al mismo contenido educativo o a la misma Universidad que uno en Bogotá.

Por el lado de la redefinición del mercado laboral, la crisis provocada por el coronavirus ha comprobado que un porcentaje considerable de los trabajos se pueden realizar de manera remota. Las empresas y trabajadores se han dado cuenta que es una oportunidad a futuro para disminuir costos de arriendos, transporte, alimentación y tiempo.

No obstante, aún queda un camino largo por recorrer por parte de los empleadores para disponer de plataformas de trabajo virtual. Para ciertos trabajos el futuro transitará hacia la automatización. Varias compañías han incluido softwares que permiten a los trabajadores operar, monitorear y controlar sistemas de manera remota.

Frente a estas transformaciones se generarán diversos puntos de vista, pero está claro que como seres humanos debemos reinventarnos. Los cambios en el estilo de vida pueden generar efectos sociales y ambientales positivos. Es posible que, con estos nuevos modelos, podamos combatir problemáticas como el cambio climático. 

La Organización Meteorológica Mundial –OMM– estima que este año podrá haber una disminución del 6% en las emisiones de dióxido de carbono. Para que esto genere un impacto real a largo plazo en la lucha contra el cambio climático, este porcentaje de reducción tendrá que ser sostenible durante décadas. La única forma de lograrlo, será con el cambio del comportamiento y de hábitos de los seres humanos.

La crisis nos ha dejado como lección que la única salida a las problemáticas globales es la unión de la comunidad internacional. No hay otro camino que el de abandonar el pensamiento individualista y transitar hacia lo colectivo. Como seres humanos nos dimos cuenta que somos vulnerables ante la naturaleza y que no todo estaba bajo nuestro control como lo imaginamos.