Las Disgrupciones de Arcesio

“Música parrandera le dedique a Barrancas, le canta a Lola la Negra el hijo de Lola la blanca”

El aparte transcrito corresponde a la canción titulada ‘Lola la negra’ de la autoría de Carlos Huertas incluida en 1979 por ‘Los Hermanos Zuleta y el viejo’ en el LP ‘Dinastía y folclor’, la cual hemos recordado por el tema que ocupa nuestra atención.

Con todo entusiasmo acepté la honrosa responsabilidad que tuvo a bien asignarme mi amigo Arcesio Romero Pérez para acompañarlo como su interlocutor en la presentación de su muy entretenida obra titulada ‘Disgrupciones’, y la verdad no me arrepiento de haber acompañado al epónimo hijo de Barrancas en esa noche grata al recuerdo en el Centro Cultural de Riohacha.

Al torcerle el cuello a la obra el lector se encontrará con un auténtico aeróbico mental, son 15 relatos dignos de leer de mañanita debajo de un palo con la totumita de café de papeleta echando humo, quien lee cualquiera de ellos saldrá después a la calle con el optimismo de quien espera una vida larga y fecunda, en condiciones de enfrentar con entusiasmo lo que venga y preparado para tropezarse con tanto amargado que uno se encuentra que por no haberlos bailado chiquitos, no viven sino que ocupan un lugar de estorbo en el espacio.

Contiene la mencionada obra pormenorizadas narraciones de episodios macondianos sucedidos en su pueblo natal, y a manera de abre bocas comentaremos lo sucedido durante la visita a la ‘Tierra Amable’ del entonces candidato presidencial Guillermo León Valencia acompañado de doña Bertha Hernández de Ospina, comitiva goda cuya presencia se consideraba por los liberales barranqueros como un sacrilegio imperdonable en suelo liberal, su recibimiento por los azules fue por lo alto y bien organizado como suele hacerse en La Guajira cuando llega un cachaco importante; comenzó con una gran comilona para que esa gente de la alta degustara los platos típicos del terruño, lo curioso fue que para seguridad de los ilustres visitantes, primero le dieron a probar las comidas al “trastornado” del pueblo, a un loquito callejero muy conocido y después de someterlo a riguroso seguimiento sin que le pasara nada fue cuando hicieron pasar a la mesa a los importantes dirigentes nacionales, ya seguros de que los liberales no los iban a envenenar, claro el temor no era infundado porque los envenenamientos calculados no comenzaron con el cianuro, eso es tan viejo como el sombrero de Quaker, el viejo del pote de avena.

Se puede decir por la magistral narración del autor que fue una visita que comenzó con pólvora, manjares y discursos veintejulieros, y terminó con un mierdero, así de simple y literal, ya que después de haber pasado una noche maravillosa y de un sueño reparador sobrevino la pesadilla porque cuando los miembros de la distinguida comitiva presidencial entre ellos el futuro presidente y la exprimera dama de La Nación, salieron al frente de la casa a disfrutar de la brisita sabrosa de las mañanitas barranqueras, se encontraron una sorpresita que no podrían olvidar mientras estuvieran circulando en este mundo, toda la pared frontal de la residencia estaba “embadurnada” de heces fecales; los ofendidos por su imprudente presencia habían averiguado el lugar de la dormida y amparados por la noche les prepararon así los buenos días, pero olvidaron un detalle, que en pueblo chiquito ni hay palabra perdida ni hay crimen perfecto, encomendaron a una mujer wayuú que vivía en la casa de la ofensa realizar la investigación; la hábil investigadora hizo un análisis pormenorizado de la materia fecal cuidadosamente restregada en las paredes, y con dos indicios graves sacó la conclusión, en una parte observó la presencia de semillas de guayaba, ella sabía que a un liberal que visitó esa casa el día anterior le habían brindado jugo de guayaba, en otro lado se notó la presencia de lombrices y recordó que dos días antes la matrona del hogar le había preparado una ‘Pócima de paico’ reforzada a un hijo de otro liberal para desparasitarlo.

No había más que buscar, así se pudo saber con precisión quienes fueron los autores materiales de la histórica embarrada política. Se las dejo ahí porque después no leen el libro. ¡El autor merece el aplauso de todos sus coterráneos, otro guajiro que saca la casta por su tierra!