Las entidades territoriales frente a la emergencia sanitaria

Hoy, es importante tener en cuenta que, desde los gobiernos territoriales, llámese gobernación o alcaldías, existe una enorme responsabilidad institucional como parte del Estado, frente a la declaratoria de emergencia sanitaria para evitar la expansión del coronavirus. La población está en riesgo y vulnerable, y corresponde a quien gobierna el manejo y tratamiento local de aquellas situaciones que, siendo inciertas en cuanto a su ocurrencia o impacto, tienen un efecto en el cumplimiento de los objetivos de las entidades territoriales. La gestión del riesgo, es una de las más importantes iniciativas, desde el punto de vista de la prevención y atención, porque la formulación y ejecución de los planes de contingencia, constituyen una fuente de eficiencia en la administración pública, ya que además del cumplimiento de la responsabilidad misional, evitaría la eventual causación de daños antijurídicos generados por la pandemia y sus consecuencias conexas.

En el marco del Estado de emergencia decretado por el Gobierno nacional, desde lo local, deben adoptarse medidas compatibles y complementarias con el aislamiento voluntario de la población. Existe mucho temor y preocupación de parte de la población que está en cuarentena desde el pasado viernes al anochecer. Todos los colombianos respaldamos al presidente de la República y a los mandatarios territoriales en estas decisiones que comprometen el interés general.

Aquí todos los líderes y dirigentes políticos y gremiales deben rodear al gobernador o al alcalde de su municipio, coadyuvándolo a asumir con conocimiento y entereza de carácter, las medidas que deben adoptarse para conjurar la emergencia y salvar a la población. Recordemos que aquí está comprometido el interés general y no los intereses particulares de quienes gobiernan. O sea, que estamos frente a una enorme prueba para evaluar que tan útiles somos en equipo o en grupo, haciendo una cadena familiar para la salvación de nosotros mismos. Pero indudablemente, que como en una manada de coyotes, el liderazgo institucional del gobernador y los alcaldes cobra gran relevancia. Desde luego, porque esta es una emergencia social nunca antes vista en nuestro pueblo por las actuales generaciones y donde todos somos presa fácil de la incertidumbre y el escepticismo.

Se requiere frenar las especulaciones e imprimirle acción a las ideas y actuar de manera inmediata, para eso es la emergencia y la urgencia manifiesta, porque después de árbol caído, no hay magnificas que valgan. Hasta ahora, todo se viene haciendo por el direccionamiento político y estratégico del Gobierno nacional, pero llegará el momento de tomar medidas desde lo local y a la mayor brevedad. No puede haber demora en la toma de decisiones porque puede ser fatal. Tenemos que aprender de las experiencias de otros países que sufren el rigor de la tardanza en sus actuaciones.

En nuestro medio disponemos de una red pública débil y frágil, en plena cuarentena se anuncia que no hay camas suficientes, tampoco dotaciones adecuadas ni respiradores para una emergencia con mayor demanda de servicios. Hoy el pueblo está encerrado con su familia siguiendo las directrices del gobierno. Pero los estratos 1 y 2, no disponen de víveres y dotaciones preventivas, y en muchos casos, ni del mínimo vital de agua y alimentos, y que decir, de los barrios subnormales que viven en hacinamiento y donde las familias son más numerosas. Frente a situaciones extremas, se requieren medidas extremas, aquí no hay que ahorrar esfuerzos ni recursos, finalmente, es la vida humana es la que está en peligro.

En La Guajira deben hacerse simulacros locales permanentemente en la cuarentena, para adiestrar a quien corresponda, de cómo actuar frente a esta emergencia. También decretar el toque de queda donde sea necesario. Pero respetuosamente, pienso que se requieren acciones más contundentes desde el sector privado para apoyar el liderazgo del gobernador y los alcaldes municipales, porque es mejor prepararse para algo que tal vez nunca ocurra, antes de que ocurra algo que no nos encuentre preparados para enfrentarlo.

Hay que actuar para abastecer a los más pobres en estos 19 días, con provisiones de agua y alimentos.

Desde las Secretarías de Salud, debemos ir diseñando, sociabilizando y sensibilizando a la población sobre un modelo de atención familiar, para el caso de requerirlo. Igualmente, esta emergencia requiere un compromiso solidario, donde concurra la sociedad civil amenazada, los gremios, la academia y la institucionalidad para enfrentar la crisis sanitaria y ganarle la partida. La unidad y la solidaridad de las entidades territoriales con la población son el camino frente a la emergencia.