Las graves consecuencias de los megaproyectos de La Guajira

El presente artículo obedece a la responsabilidad que se debe tener con nuestra sociedad, para permitirle estar informada en los espacios que a ella se intervienen. No es que estemos en contra de los procesos de explotación de los recursos renovables y no renovables, nuestro interés es poner a pensar a nuestra sociedad para poder actuar y se pueda tomar las mejores decisiones.

La Guajira no ha dimensionado las graves consecuencias que les dejarán las operaciones y puesta en marcha de los megaproyectos anunciados. No se ha logrado digerir lo que ha venido pasando con la explotación de carbón y la multinacional Cerrejón. Seguimos ciegos.

No se logra percibir siquiera los desastres que ha generado el megaproyecto del Cerrejón, entre ellos, los “hermosos huecos” que a tres décadas de estar operando la multinacional, seguro allí quedarán para llenarlos de aguas y hacer grandes piscinas olímpicas, a pesar de los constantes vertimientos de sustancias tóxicas y radiactivas que se generan en el fondo de los mismos. Estos huecos han servido como trofeos turísticos, donde visitantes al complejo pueden apreciar la inmensidad de los mismos, siendo esto un orgullo para la multinacional Cerrejón.

Otra consecuencia importante del referido megaproyecto son las escombreras que día a día se están disponiendo alrededor del complejo carbonífero, que a decir verdad están perjudicando y de qué manera a los habitantes vecinos del mismo, los cuales han fallecido muchos y enfermos otros por afecciones respiratorias agudas, además de los múltiples empleados de la multinacional con enfermedades relacionadas a la operación del proyecto.

Además, del tormentoso desarraigo para una gran cantidad de nativos afrodescendientes de la zona de influencia del Cerrejón. Y finalmente la grave y permanente contaminación del aire, suelo y agua, generándose las desapariciones de fuentes hídricas que atraviesa el complejo carbonífero, que a decir verdad ninguna administración departamental, ni municipal han puesto el dedo en la llaga para enfrentar esta problemáticas que heredaremos por siglos. Y qué decir de esta demencial, incapaz e inoperante clase dirigencia política del departamento de La Guajira, entre ellos senadores y representantes a la Cámara que en estas últimas tres décadas han desfilado por el Congreso de la República, los cuales se han hecho los ‘Shakiras’, “ciegos, sordos y mudos”. Desde ese entonces, ni ahora nadie ha dicho nada. Pobre las generaciones futuros que serán los herederos de estos desastres, que ya empezamos a vivirlos.

Algunos dizque estudiosos y académicos hablan de que esta ha sido una de las bonanzas que ha vivido el Departamento, pero bonanza significa para este caso prosperidad y desarrollo favorable, le pregunto al lector: ¿La Guajira ha tenido prosperidad y desarrollo favorable, cuando todavía persisten los mismos problemas desde su existencia, los cuales son los pésimos servicios públicos en general, la muerte de sus pobladores por desnutrición, pésimas carreteras, desempleo y poco desarrollo de Riohacha? Sino comparemos el desarrollo y prosperidad como ciudad capitales de la Costa Atlántica como Valledupar, Barranquilla, Cartagena y Montería. Son ciudades que si se han desarrollado y son prósperas.

Ahora bien, hagamos a un lado las graves consecuencias que está dejando y que dejará Cerrejón, que ya va en vías de extinción y analicemos las nuevas “bonanzas” que le espera a La Guajira. La primera es la explotación de gas en el denominado proyecto Orca 1 en Uribia. La segunda, la explotación de gas debajo de los mantos de carbón en la cuenca Cesar – Guajira, que pronto se implementará con la trágica y perniciosa técnica del fracking, que gracias al famoso “lobby” orquestado por el “glorioso” ministro de Minas de ese momento Acosta Medina, hizo con las multinacionales Cerrejón y Drummond, para que una vez Cerrejón explotara el carbón, la Drummond proseguía a explotar el gas mediante el fracking.

Excelente acuerdo para las multinacionales en detrimento de lo poco o nada de biodiversidad, del recurso hídrico y de los suelos ya degradados para el sector agropecuario que ha quedado en el Departamento. Aquí en este escenario, será más cruel para La Guajira, de acuerdo a las nefastas experiencias de Estados Unidos y Argentina sobre los graves efectos del fracking en esos países.