Las licencias y la prudencia

Por Rodrigo Alberto Daza Cárdenas

Por la temática de este escrito este es su título, pero por la exhortación debería llamarlo “zapatero a tu zapato”.

Algunas de las definiciones de Licencia, apropiadas para el escrito son: permiso para hacer algo y abusiva libertad en decir u obrar.

Esto nos deja claro que para no ser abusivo en decir u obrar se requiere tener autoridad para hacerlo, autoridad que la da el conocimiento técnico, la experticia, y no puede ser autoridad el conocimiento vulgar sin control o sin la experiencia, porque eso no podría ser permitido ni como conocimiento empírico.

Prudencia, en el cristianismo es una de las cuatro virtudes cardinales, y según la Real Academia Española, es sensatez, buen juicio, templanza.

Estas definiciones y aclaraciones son para orientar la comprensión de lo que muchas, pero muchas personas dicen y hacen sin tener licencia para decirlo o hacerlo y sin observar la prudencia necesaria para que lo que hagan o digan sea de buen recibo y útil para la sociedad.

En la medida que se dicen y se hacen cosas por instintos, por incandescente pasión y sin los fundamentos apropiados, se cometen varios de los pecados más lamentables en la sociedad: mentir, mal informar y abusar de la inteligencia y las emociones de la gente.

Es muy dado en las comunidades y en especial la nuestra, que haya “líderes” que se adicionan abusivamente competencias y licencia para opinar o ser “parlantes”, generar criterios, orientar decisiones técnicas y políticas para sus conveniencias sin prevenir las consecuencias de esos abusos, y esto lo hacen con voz de pecho y convicción de esbirros, sin ninguna prudencia y sin ningún recato, solo por “hacer mandados” o “tratar de encantar” a jefes. Y es muy frecuente que construyan ácidas vociferaciones y virulentas exposiciones que después se les devuelven, y por sus actos, se las restriegan después en la cara sencillamente porque cuando las dijeron era para complacer un jefe o allegado, o a una audiencia de áulicos que querían que eso se dijera para escuchar “florituras”.

Miren lo que pasa en muchos procesos por ejemplo, la situación del comercio de Maicao. Allá hay líderes autorizados con vastos conocimiento del contexto desde el punto de vista legal, jurídico, fiscal y aduanero, de comercio exterior y mercadotecnia que deberían abanderar planteamientos, negociaciones y perfilar acuerdos, pero no, siempre hay unos “sabihondos” que cuando llegan personajes del alto gobierno o voceros del mundo político, son los primeros que salen a tomarse los micrófonos, a opinar, a ocupar los puestos principales en las mesas donde se deben orientar las discusiones más importantes y donde más se necesita conocimientos y experticia.

Esos “líderes de ocasión y bocones” salen luego a festejar sus intervenciones y a sacar pecho porque estuvieron en la mesa principal. Después, al final del día o de los encuentros, no hay nada en concreto porque no alcanzó el tiempo y no se expuso lo fundamental de la situación. Luego siguen las lamentaciones, sin soluciones y las cosas de mal en peor.

Hay otros, cuando se abordan reclamaciones sociales por ejemplo por las vías, por la continuación de los trabajos en la represa del río Ranchería, por los malos servicios de energía, entre otras dificultades, que llegan, primero, a preguntar ¿qué pasa, por qué la protesta?, y luego a enterarse con cuales personajes o funcionarios se espera conversar. Y nuevamente, son los que dan declaraciones o salen en la foto y después sacan réditos a eso “presumiendo que son los verdaderos líderes con reconocimiento regional”.

En el campo de la política partidista hay algunos que sin autoridad, sin conocimiento de causa o solo por lambonear, se creen que están facultados para dar opiniones “porque es en política” y desafortunadamente en esta dimensión de la sociedad “cualquiera se cree con derecho de opinar, arengar y mal hablar de las personas o de las circunstancias sin tener la mayor o mejor información”. Esos son defensores de oficio, vendedores de adulaciones y solidarios del poder que se atreven a defender errores, porque saben que pueden pescar en rio revuelto.

Afortunadamente ya en nuestros pueblos, en nuestro departamento la gente sabe cuándo es oportunismo, cuando es un vocero comprado y quien está defendiendo a un funcionario no por los intereses de la comunidad, sino por sus propios intereses. La gente sabe claramente cuando “ese líder” viene a hablar por otro. Eso no hace bien cuando de defender lo indefendible u ocultar la realidad se trata.

¡Recójanse falsos líderes, voceros con precio! Dedíquense a lo suyo. Admiro la organización del Magisterio y Sintracarbón. Hablan voceros autorizados. Y lo hacen con prudencia porque tienen autoridad. Ahí no llegan los falsos líderes a embaucar. Ahí no hay infiltrados. Llegan los que son a lo que es.