Las redes sociales y la tentación a la injuria y la calumnia

A finales de la década de 1990, la Internet comienza a masificarse; pero es a principio del nuevo milenio que se inician las redes sociales, que son estructuras formadas en Internet, por personas u organizaciones que se conectan a partir de intereses o valores comunes. Es el nuevo mundo: virtual, sitios web, aplicaciones y software. Las redes sociales más populares surgieron a inicio de los años 2000, como LinkedIn, Facebook, Instagram y Twitter, entre otras. Google es otro nivel.

El principal propósito de las redes sociales es el de conectar personas. Los comunicadores independientes han visto una oportunidad de fortalecerse, la aprovechan para hacer trasmisiones en vivo, publicar sus noticias y conectar por esta vía a sus emisoras, periódicos, blog etc. También utilizan las redes sociales los emprendedores, pequeños empresarios que aprovechan para comercializar sus productos; jóvenes con mucha creatividad que ven en las redes sociales, no un lugar para perder el tiempo, sino el medio perfecto para iniciar sus negocios.

Hay que decirlo, las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram crea un tipo de adicción, muchas personas permanecen más de 8 horas al día, toda una jornada, mirando y comunicándose en esos sitios. Personas de todas las edades y sexo, que por algunas circunstancias no tienen un empleo o lo que es peor, teniéndolo, están siempre atados a su celular, descuidado su compromiso laboral.

Revisemos el nuevo comportamiento de muchos líderes sociales y activistas políticos, que conforman las famosas ‘Bodegas’; son auténticos laboratorios de propaganda política, que de acuerdo a sus intereses generan tendencias, imaginario colectivo, para desprestigiar o favorecer la imagen de grupos o de personas. Esas ‘Bodegas’ en ocasiones se conforman de manera espontáneas, amigos con los mismos intereses que terminan asociándose para conspirar. Algunos de estos jóvenes que conforman esos grupos, seguramente desconocen la historia del creador de la propaganda negra, el famoso ministro de comunicaciones del presidente alemán Adolf Hitler (1933 -1945), el señor Paul Joseph Goebbels. Este ministro acuñó la famosa frase: “Una mentira mil veces contada, termina convirtiéndose en una verdad”.

Los ataques son permanentes, descalificando, calumniando e injuriando personas. Las mayorías de las ocasiones lo realizan mediante la modalidad de perfiles o cuentas falsas, conocidos en las redes como Troles. El propósito es destruir la reputación, sin importar el daño colateral que se les hace a los familiares de las personas injuriadas. Las víctimas preferidas por los Troles en su mayoría son personajes públicos. En Colombia existe muy poca regulación, a pesar que está tipificado en nuestro Código Penal, es muy poca la protección para las víctimas.

Tantas ventajas que ofrecen estas redes sociales, posibilidades de la segmentación del público de acuerdo con las características de la clientela que se busca, dirigir los esfuerzos hacia aquellos rangos del público que poseen más afinidad con el producto que comercializa; de poder saber más sobre cada uno de los clientes, los gustos, deseos y otras informaciones que pueden ser valiosas para las empresas a la hora de acercarse a su público objetivo. Son tantas las posibilidades de poder hacer el bien y no caer en la tentación del delito; son una auténtica y eficiente herramienta de trabajo.

Pobre de aquellos que hacen de las redes sociales su trinchera política, injuria y la calumnia, porque más temprano que tarde recogerán lo que sembraron. Bienaventurados los emprendedores, hombres y mujeres que ven en las crisis oportunidades de negocios, esos que se atreven, respetando las leyes y a su prójimo.