Leer Disrupciones de Arcesio Romero

Me pareció prudente no opinar, no musitar nada, no descifrar nada. Solo limitarme a repasar la prosa en venganza anodina por haber sido víctima de esa lectura. Pero no fue posible, me despertó la zozobra de dialogar con otros lectores para comprobar si la calidad de este trabajo es merecedora de engrosar al imaginario de buena literatura.

Otra reflexión me conmovió, el libro está bien escrito, amerita precisar su riqueza narrativa. Los especialistas sin duda darán su veredicto, los críticos literarios harán su tarea, discutirán si es costumbrismo – creo que no–, probablemente la encajonarán en el realismo mágico – no lo comparto, pues es más realidad que ficción–.

Desde mi categorización creo que es un texto globalizado, es decir, una construcción global a partir de la natal Barrancas. De esta categoría depende su posibilidad de ser un texto valioso como producción cultural, identitaria y desafiante. Una mirada que tiende a ser universal, pues en todos los pueblos del mundo pueden repetirse lo que sucede en su terruño.

Para nosotros los meros lectores, eso poco nos interesa, lo que más nos importa es que es un trabajo útil a la diversión y al entretenimiento. Por ello los invito a leer Disrupciones. Si fue desahuciado, a modo de una receta psiquiátrica, con acción terapéutica, la posología a voluntad del afectado. Pero también puede servir como nutriente, para calmar el hambre de los analfabetos del humor. Igualmente puede servirles a planificadores despechados, para explicarle que las contingencias y las situaciones siempre tienden a cambiar.

La cuestión parece que no se da así. Lo que puede ocurrir es que exista una aparición imprevisible de puntos de inflexión, que tuercen la pendiente esperada de las curvas. A muchos no les gustan los desenlaces previsibles, pues disfrutan más con el fracaso, la equivocación, o la tragedia. Pero sí buscan un desbalance congruente con los datos iniciales, con las pistas sugerentes, y con las advertencias previas.

Si el autor contribuye desde los primeros párrafos y sugiere lo que puede suceder, pero no cumple con los presupuestos imaginados, lo más lógico es que se burle de su lector.

Ello amerita que se le denuncie por abuso de confianza. La verdad es que es un hábil recurso literario que logra dominar los procesos mentales, dejándolos que especulen sobre finales que no tienen lugar. No solo abusa, manipula la atmósfera del escenario, lo organiza y deja que las letras cumplan su embaucadora función. No obstante, para fortuna de su autor, este libro ya ha tenido ventas en Australia, París, Madrid, México, Bogotá, Medellín, Barranquilla, Valledupar y Riohacha.