Lo que visiono de Riohacha

Riohacha ha sido dilapidada por años, ha sido saqueada por décadas y sus mandatarios en la mayoría de los casos no han tenido la grandeza de convertirla en una ciudad señorial. De aquella ciudad pujante que en la década de los 20 y de los 30 del siglo XX no quedan sino los recuerdos. De tener el Banco Dugand Gnecco, consulados de todas las Antillas del Caribe, donde su puerto se convirtió en lugar obligado del comercio y turismo, de ser uno de los centros exportadores de perlas, de tener gente progresista y sueños que convertían en realidad y sobre todo de gente riohachera que tenía sentido de pertenencia, patria, trabajo laborioso, ética y moral la cultivaban con esmero, de eso casi ya nada queda.

Hoy Riohacha Distrito Turístico y Cultural gracias al representante Alfredo Deluque, es una ciudad que ha crecido como el vaivén de la olas, en ella no ha existido una verdadera planificación urbana, su acueducto y alcantarillado se han convertido en el caballito de batalla de los políticos para hacer promesas que en la mayoría de los casos nunca se cumplieron y en otras se dilapidaron los recursos que llegaron. La pobreza arrecia más y el turismo que debería ser su fortaleza para su desarrollo, por supuesto como una de las entradas percápitas de su PIB municipal, no se ha tenido la sindéresis y una buena visión para jalonar recursos.

Por ello, me he atrevido a presentar una serie de propuestas para el desarrollo. Hay que erradicar la pobreza y disminuir altos índices de desnutrición. Hay que establecer unos puntos de provisiones por debajo del 50% del precio de venta actual, acción que debe emprender el gobierno departamental y municipal.  La gente de Riohacha de las comunas de los estratos 1 y 2 padece infinidad de necesidades tanto del NBI como de las más apremiantes como lo es la canasta familiar.

La salud ha mejorado a medias, gracias a la política nacional, específicamente a la gestión de la ESE Hospital Nuestra Señora de los Remedios. 

El servicio de energía es de los más pésimos. Los racionamientos continúan.

La ciudad capital debe convertirse en una ciudad fuerte en turismo. De ahí depende en gran parte su desarrollo y posicionamiento como una ciudad a la vanguardia. 

Analizadas las falencias anteriores, aprovechando las oportunidades, debemos todos unidos convertir a Riohacha en una ciudad pujante, de primer orden a nivel país y suramericano.