Los aduladores

Los aduladores han sido en la historia de la humanidad, como una especie de malandrines. En el Imperio Romano, los aduladores de los emperadores y del reino fueron famosos para desgracia de los senadores de la época. Varios de esos emperadores ordenaban asesinar a los senadores que por cuenta de los aduladores de marras y sin pruebas los mal informaban de que eran unos traidores a determinado emperador. Escribir o describir sobre estos acontecimientos darían lugar a varias cuartillas de redacción.

Después vinieron los aduladores del Sanedrín en la época de Nuestro Señor Jesucristo, que era una especie de tribunal apegados a la ley de Moisés, compuesto por los fariseos, los escribas y los saduceos. Pues estos aduladores de los sumos sacerdotes de la época, se convirtieron en los cizañadores en contra del Hijo del Hombre, para que lo crucificaran perdonándole la vida a un ladrón y asesino como lo fue Barrabás. Los aduladores que eran unos ignorantes y fanáticos de ese Sanedrín salieron victoriosos con sus propósitos en la vida terrenal porque en la vida celestial deben estar todavía en los mismísimos infiernos.

Los aduladores en la época de la independencia tomaron tanta importancia que doblegaron el corazón del Libertador Simón Bolívar para que fusilara al Almirante José Prudencio Padilla, todo por chismes y malas informaciones, cuando la lealtad de Padilla fue incondicional con Bolívar.

Pero ¿Cómo se definen los aduladores? La mejor me la ha dado el amigo ‘Cao’ Mendoza: “Los aduladores tienen apariencia de amigos, son como los lobos que tienen apariencia de perros”. Esa es una verdad de apuño que no amerita discusión. Los aduladores aparentan ser los amigos de quien tiene el poder o el líder que maneja a un grupo o a una comunidad. Con tal de conseguir sus propósitos, llámense financieros o de un cargo específico, adulan con esa lengua viperina mojada en miel pero que tiene sabor de hiel. Los aduladores son unos pobres infelices que su intelecto y su pobre raciocinio no les dan, sino para eso, para adular. Pero lo más grave que quien tiene el poder les creen a estos aduladores de marras de toda información que les traen y se vuelven como los aduladores con sus expresiones pareciera que estuvieran comiendo hiel.

En La Guajira los aduladores son los campeones de la división política. Son los perros que con apariencia de lobos llegan a cualquier manada a hacer de las suyas: A comer gente. Ha habido excepciones de personas que han ostentado el poder pero con ese gran corazón que los caracteriza, se han blindado contra estos aduladores porque conocen sus propósitos. Es el caso del exgobernador Hernando Deluque Freyle, un hombre con un corazón grande, que lo demostró cuando perdió la gobernación en un fallo del Consejo de Estado en el año 2003 por una demanda interpuesta por el también exgobernador Jorge Eliécer Ballesteros Bernier y cuyo abogado José Manuel Abuchaibe Escolar hizo cambiar una jurisprudencia y le tocó entregar la gobernación el 1 de julio del 2003. Lo primero que hizo ‘Nando’ fue convócanos a los secretarios de la época para que entregáramos un informe detallado de cada secretaría a los secretarios del gobernador entrante. Eso se llama nobleza y gallardía. Pero lo excepcional vino después, donde los aduladores no tuvieron tierra fértil: en la segunda victoria de Alfredo Deluque Zuleta a la Cámara de Representantes ante una demanda de esa cámara, ‘Nando’ nombró como abogado a José Manuel Abuchaibe Escolar, lo que dejó desconcertado a más de uno del grupo, pero eso se llama entendimiento de la cosa política, a pesar de que Abuchaibe había sido el abogado que lo tumbó, su corazón estuvo sano para contratarlo en el caso de su hijo. Después los aduladores tampoco pudieron con ‘Nando’ cuando hizo las paces con Jorge Ballesteros Bernier, eso se llama grandeza de un hombre. En ese de la segunda victoria del hijo de ‘Nando’ en la Cámara, Jorge Ballesteros y José Manuel Abuchaibe apoyaron decididamente a Alfredo Deluque Zuleta a la Cámara de Representantes.

Son ejemplos donde los aduladores han perdido en sus ambiciones personales. Un consejo a los que tienen el poder, no se dejen embaucar por los lobos con apariencia de perros, porque no son sus amigos, en realidad son perros que buscan obtener la mejor presa a costas de cizañas. Se las dejó ahí. El que lo entendió, lo entendió.