Los Betos, 40 años de un proyecto musical

Corresponde el aparte que antecede a los versos introductorios del CD ‘De nuevo Zabaleta y Villa’, que en su primer reencuentro dieron a conocer ‘Los Betos’ en el mes de septiembre de 1993, vienen a mi mente a propósito de un acontecimiento trascendental pero que hasta ahora ha pasado desapercibido.

Es posible que en mi caso esté sucediendo aquello que decía mi abuelo, que el velón está más pendiente de lo que se cocina que el dueño de la olleta, me refiero a que ni ‘Beto’ Villa ni Zabaleta –que yo sepa– han puesto de presente a sus fieles seguidores un acontecimiento que no debería pasar inadvertido entre los protagonistas, académicos, y en general el mundo de la vallenatía –para usar una palabra de mi pariente Abel Medina–, es que se están cumpliendo los primeros cuarenta años del nacimiento de uno de los mas exitosos proyectos musicales  en el vallenato ‘Los Betos’  Villa y Zabaleta.

Mucha agua ha jalado el molino desde entonces y su huella ya es indeleble en la historia de este folclor, fue una agrupación, refiriéndome a Los Betos originales, que nació sin bombos y sin platillos pero que hizo su ingreso al mercado discográfico pisando duro con el LP titulado ‘El cantor triunfante’, prensado por Codiscos del cual se desprendieron éxitos que quedaron en la memoria de los melómanos más exigentes del país, como la canción de Héctor Zuleta que le dio el título al trabajo discográfico, ‘El Enfermo’ y ‘Mi mala estrella’ de Hernando Marín, ‘Mírame’ de Tobías Enrique Pumarejo y ‘Cuando Fuiste Bella’ de Lino Carrillo, y en el mismo año dieron a conocer su segundo trabajo que refrendaba su proyección exitosa, ‘Triunfadores”; en 1980 ‘Orgullo Guajiro’, ‘donde están Gitana’ y ‘Desenlace’, entre otros; en 1981 ‘Hasta aquí llegamos’, en 1982 ‘Para Todos y Déjenme quererla’, en 1983 ‘Te regalo mis canciones’, en 1984 ‘Por quererte tanto’, en 1985 ‘Parrandas inolvidables’,  en 1986 el LP de la caratula mas fea de todas ‘De nuevo los Buenos’ donde vino ‘Benditos versos’ para la disquera Diskarime, en 1987 ‘Canciones Lindas’ cuando sobrevino la separación por todos conocida hasta su reencuentro  en 1993 con un disco formidable ‘De nuevo Zabaleta y Villa’; en 1994 ‘Eternamente’, en  1995 ‘Un mundo de melodías’, en 1996 ‘Un collar de versos’, En 1997 ‘Enamorándote’, en 1998 ‘Con toda el alma’, en 1999 ‘Corazon.com’ produciéndose una segunda separación que parecía definitiva, pero como Villa nació musicalmente para Zabaleta y viceversa en 2010 volvieron a estar juntos y dieron a conocer de su público un buen trabajo discográfico titulado ‘En la jugada’ con canciones bien escogidas pero con varios infortunios que impidieron su mayor impacto, primero su precaria promoción por la casa disquera y segundo el lamentable accidente que sufrió Villa que le ocasionó una larguísima incapacidad con inmovilidad incluida, fue esa su más reciente producción juntos pero tengo la íntima convicción que no será la última para fortuna de la música más bella de este país.

Consideramos que este acontecimiento justifica que ‘Los Betos’ originales se junten por lo menos para hacer una producción conmemorativa de colección y de complacencia a su público fiel, incondicional y que los sabe esperar, Villa tiene mucho que dar como el mas aventajado alumno de la escuela de Emilianito Zuleta y ‘Beto’, parece que escuchó consejos para que no abandonara su estilo y está cantando muy bien, hace poco volví a ver en tarima al ‘Todoterreno’, que sentía que lo estábamos perdiendo, por eso es el momento oportuno para celebrar como se merece el nacimiento de esa criatura que comenzó como un grupo de amigos de parrandas universitarias –porque Zabaleta todavía estaba con Emilio Oviedo– y terminó grande entre los grandes, el familiar de Villa que acompaña a Zabaleta en el acordeón en la actualidad lo hace formidable y a veces  parecemos escuchar al verdadero pero no hay duda que ‘Beto’ es insustituible al lado del excelente cantante molinero.

Los proyectos musicales como el que ocupa nuestra atención surgen en promedio cada diez años, pero por su vocación de permanencia por la calidad de lo que hacen algunos de ellos, llegan al gusto popular para quedarse y los artistas no pueden olvidar eso, tienen que atender y complacer a su público al que todo les deben, inclusive, para separarse musicalmente deben medir consecuencias y pensar en su fanaticada que los admira, los impulsa y les invierte tiempo y dinero, por eso lo mínimo que se puede esperar es que ‘Los Betos’ alegren el corazón de su gente con un trabajo discográfico y que le pongan el nombre que les dé la gana, ‘La despedida’, ‘Así cantaban Los Betos’ o como les dé la gana, como testimonio de gratitud a quienes hemos seguido su trayectoria y como tapa de la cajeta de su grandiosa obra, de la cual el público será su celoso depositario.

Felicitaciones a “Los Betos”, estoy seguro que mi gran amiga Martha Villarreal Q.E.P.D. que mucho  tuvo que ver con la agrupación, desde el cielo les aplaude su obra imperecedera y esta de acuerdo con lo que estoy sugiriendo.