Los contagios de Covid-19 no se detienen

Sorprendente las cifras de infectados con la pandemia Covid-19, que comenzó a contaminar en Colombia a finales del mes de febrero, extendida hasta la fecha sumando más de 120 mil personas afectadas con cuatro mil víctimas mortales.

El Covid nos sorprendió desprevenidos, no tanto para quienes observaron la apertura en China, que fue aplacada de manera tempranera, lo que no ha ocurrido en las demás naciones. Aquí se precisan las falencias científicas defensivas en la salud. De igual forma como se diseñan estructuras en la industria militar para ataques y contra ofensivas tecnificadas deben disponer de medios defensivos en salud. El mundo está frágil y débil en asunto de salud humana, no se concibe en pleno siglo XXI, mueran más de medio millón de seres humanos y más de 10 millones de contaminados, por falta de medicamentos farmacéuticos para controlar, inmunizar y erradicar una gripa mutuada, mientras tanto las únicas formas para prevenir el contagio son aislamiento y tapaboca y desinfecciones, paralizando las actividades industriales, comerciales y servicios, conllevando traumas laborales, desempleos y pérdidas incalculables.

En principio se pensaba y calculaba que la pandemia podía ser de corto vuelo pasajero, pero esta peste se posesionó y enquistó en toda la bolita del mundo. No se ha quedado ningún territorio que no haya sido pringado, aun cuando de manera leve con el Covid-19, liderando Estados Unidos, seguido por Brasil, Reino Unido y México, quienes se ubican en el orden de cuatro primeros lugares de las 193 naciones que diariamente reportan la estadística de los contagiados, recuperados y fallecidos. Corea del Norte no reporta. Las naciones africanas han sido menos golpeadas, que Europa y América.

Colombia lleva un ritmo acelerado de contaminados y muertos sin soluciones diferentes a la buena de Dios, atado a un confinamiento sin atención alimentaria ni forma de devengar el pan de cada día, con el sudor del trabajo, porque no dejan e intimidan con comparendo. Difícil situación aunque se justifique mejor encerrado, que enterrado. ¿Pero hasta cuándo? No hay término previsto, a la espera de una vacuna. ¡Qué incertidumbre!

Los únicos protocolos aplicables son los determinados por la Organización Mundial de la Salud –OMS–, que está escachada con el manejo del Covid, sin remedio ni solución emergente, diferentes a las UCI y hornos crematorios, complementado con tapabocas y cuarentena. Solamente valora y valida medicamentos y productos farmacéuticos, que hasta ahora han sido deficientes para controlar y curar el coronavirus. Han menospreciados los efectos curativos de plantas medicinales, que han podido servir de mucha utilidad, ejemplo de ello en el departamento de Amazonas que se han curado recuperándose los infectados y otros utilizando para consumos productos vegetales botánicos.

Esas informaciones no las divulgan, sino que las ocultan. Hechos similares tuvieron lugar en Guayaquil en Ecuador, donde azotó fuertemente el Covid-19, matando una cantidad de personas, en los meses de marzo y abril, arrojadas e incineradas en calles y predios, en peores condiciones que animales muertos de peste. Igual ha ocurrido en naciones asiáticas y africana, pero se mantienen en secreto, para no dañar el negocio de las mafias farmacéuticas, con las venias de mandatarios, autoridades e imperios financieros que persiguen sacarle el jugo a la grave situación de salud que estamos padeciendo con inclemencia e indolencia.

¿Qué habrá detrás de este cuento o gran negocio de salud? Más temprano que tarde lo sabremos. Del cielo a la tierra no hay nada oculto. Brotarán los responsables que se aprovecharon del Covid, explotándolo económicamente, saqueando administraciones públicas con contrataciones sin controles, en uso de facultades propias que les facilita la declaratoria de emergencia sanitaria a los gobernantes de turno.