Los encantadores de serpientes

Por Hernán Baquero Bracho

Según Wikipedia: “El encantamiento de serpientes es una práctica que aparenta hipnotizar a una serpiente tocando un instrumento llamado pungí. Un espectáculo típico, puede incluir también el manejo de las serpientes o la realización de otros actos aparentemente peligrosos, así como otras actuaciones, como malabares y juegos de manos. La práctica es más común en la India, aunque otros países asiáticos como Pakistán, Bangladésh, Sri Lanka, Tailandia y Malasia también son comunes este tipo de artistas, al igual que los países del norte de África como Egipto, Marruecos y Túnez”.

De igual manera , en la política local, departamental, regional y nacional siempre han existido los encantadores de serpientes que como se practican en la India y otros países asiáticos, aquí ocurre es con los votantes que es su principal objetivo a conquistar para que voten por ellos por determinada aspiración a una corporación pública, llámese gobernación, alcaldía, diputado o concejo. Y es que muchos de estos políticos con tal de conseguir su trofeo hipnotizan a más de uno con su palabrería y sus promesas insulsas y llenas de mentira donde muchos de los votantes caen en sus encantos y luego cuando pasa el efecto hipnótico vienen las lamentaciones, con una cantidad de frustraciones y de enojos hacia estos personajes que le prometieron de todo y que iban hacer de  todo no solo cuando llegaran al poder, sino lo más increíble, antes de ser electos. ¡Incautos  que se dejan convencer de estos encantadores de serpientes!

La Guajira que por sus paisajes exóticos y por su gente buena se convierte fácilmente en un territorio productivo para estos encantadores de serpiente y como estamos seguros que La Guajira es el macondo que dejó esculpido para las letras colombianas, nuestro siempre nobel Gabriel García Márquez de ascendencia guajira por vía materna, que es el sello más importante en la impronta de una nacionalidad como lo expresa la ley wayuú, entonces de ese macondo salen tantos encantadores que se han vuelto unos magos para cautivar en este caso a sus electores para su propio fin y beneficio, y cuando llegan al poder ya no son los que hipnotizaban, sino que se convierten en las mismas serpientes para repeler a los que ellos encantaron en sus campañas políticas.  Y así ha venido sucediendo a través de tantas décadas donde prometen el oro y el morro, pero de salir elegidos se vuelven unas serpientes venenosas con poder y miedo y lo primero que hacen es rodearse de un séquito de guardaespaldas o “gurulas” donde sus mismos electores no se le pueden acercar a cinco metros de distancia a aquellos que los hipnotizaron con sus falsos encantos y se volvieron cautivos de su propio dolor y desgracia.

Lo más sorprendente de estos encantadores de serpientes es que los escucha uno en la radio con tanta desfachatez y descaro hablando con seguridad, con aplomo y como si fuera verdad que expresan promesas como si antes de las elecciones la fueran a realizar, y es más, hasta ellos mismos salen convencidos de sus propias mentiras y luego la toman como un silogismo de campaña, donde hasta sus seguidores dicen “mi candidato si es un hombre de palabra y cumple al pie de la letra lo que está prometiendo”.

Pero la comunidad no se deja hipnotizar y mucho menos caer en las redes de estos encantadores de serpientes y luego que el fulano termina su programa radial, estos expresan: “Embusterazo ese, el cree que nosotros somos bobos e idiotas, pa´ fregarlo a él” estos son los encantadores de serpientes que en épocas de elecciones los encontramos haciendo magia en todo el departamento de La Guajira. Pero finalmente caen. Hoy a ocho meses de mandato de muchos alcaldes, se han mostrado cómo son: encantandores de serpientes. Ay, ay, ay… yo no digo nada, que lo digan ellos.