Los estadounidenses, nada que ver con nuestra independencia

En el 2019 cualquier momento se puede prestar para celebrar 200 años de nuestra independencia. Bicentenario que aprovecharemos para enaltecer y agradecer a nuestro ejército libertador. 

En las luchas por la libertad en el mundo hubo varias similitudes cronológicas como que en 1776 tiene lugar la independencia de Estados Unidos, en 1789 la Revolución Francesa y en 1810 comienza el movimiento independentista en la Gran Colombia. 

De la Revolución Francesa tenemos que aportó el marco intelectual. Asimismo los derechos humanos aprobados el 26 de agosto de 1789 por la Asamblea Nacional Constituyente. Luego, la idea de república: “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo».

Y, claro, la proclama definitiva de la abolición de la monarquía, siendo esto un antecedente histórico importante a nivel mundial.

Igualmente, la Revolución Francesa nos aporta una de las primeras constituciones escritas de la historia. Y, por último, la proclamación de la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano que fue traída a América por Antonio Nariño. 

Más que justo es que no podremos  negar que la  independencia de los Estados Unidos de Norteamérica es uno de los acontecimientos más importantes de la historia moderna. Sirvió de ejemplo a las colonias españolas de América del Sur  y a los campesinos franceses que aspiraban también a su liberación. Pero afirmar cómo lo hace el presidente Duque ante funcionarios norteamericanos en Cartagena que “hace 200 años el apoyo de los padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia fue crucial, por lo que recibir hoy su visita nos llena de alegría y honor” no tiene fundamento, debido a que no tenemos nada que agradecer pues cuando comenzaba el movimiento independentista los líderes suramericanos tuvieron la esperanza que Estados Unidos les proporcionara apoyo militar.

Cuando Simón Bolívar, que regresaba de su segundo viaje a Europa, en 1807, estuvo un par de semanas en Estados Unidos, aprovechó para pedir ayuda pero ese apoyo militar no se dio. Adicionalmente existe un largo intercambio de cartas del libertador con el encargado de Estados Unidos para América del Sur en el que Bolívar se queja de que Estados Unidos no solo no ayudaba, sino que había puesto incluso algunos barcos y armas a disposición de los realistas. Es decir, el apoyo militar que los criollos habían esperado obtener de Estados Unidos no se dio. Por el contrario fue para los españoles. Esto como agradecimiento debido a que los norteamericanos recibieron ayuda de los españoles cuando luchaban contra los ingleses. 

Sin duda tuvo mucho más que ver la Revolución Francesa y Napoleón en nuestra historia que la independencia estadounidense y George Washington. 

Durante muchos años hubo en la carrera de derecho en las universidades del país una cátedra llamada Derecho Romano, la cual consistía en enseñar los fundamentos esenciales de las fuentes del derecho, de su origen, interpretación y valoración. Del mismo modo, como iniciaron los romanos todo lo relacionado a la república. Muchas universidades optaron por no volver a enseñarla sin ningún motivo jurídico.

De igual manera, hace 25 años, en 1994 el gobierno de César Gaviria tomó la decisión de eliminar la cátedra de historia del plan de estudios de los colegios. Como resultado, toda una generación de jóvenes colombianos no vio ni en primaria ni en bachillerato una materia dedicada exclusivamente a aprender los procesos históricos como la lucha de nuestros valientes libertadores en la guerra de independencia ni como lo hicieron, de quien y como recibieron ayuda. 

En ese sentido “quién no conoce su historia está condenado a repetirla”, es una frase a la que se atribuyen muchos autores. Pero sea de quien sea aplica desde siempre. Obviamente, no hubo influencias ni ayudas directas ni indirectas de Estados Unidos sobre la independencia de la Gran Colombia. ¿Donde habrá estudiado la materia de historia nuestro presidente? 

Para concluir este año vamos a celebrar el bicentenario de nuestra independencia con bombos y platillos. Vamos a agradecer  y a elevar oraciones por nuestros héroes. Vamos a recordar a nuestro ejército libertador. Pero no tendremos que agradecer nada a los héroes de nuestros vecinos del norte.