Los falsos mitos sobre el huevo

El término mito hace referencia a una historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más o menos valor del que tienen en realidad. Es el caso del huevo, que en estos días está de moda gracias a un exministro de Hacienda, específicamente el procedente de la gallina, que es el más común en nuestras mesas, son muchos los mitos que se tejen a su alrededor a la hora de consumirlos.

El primer mito muy extendido, es que la cáscara del huevo es tóxica, esto no es cierto ya que la cáscara está compuesta por calcio y actúa como protector. No tiene ningún compuesto tóxico, así que no hay ningún peligro en ingerir un pequeño fragmento de cáscara con el huevo, siempre que se haya cocinado.

Muchas personas piensan que el huevo engorda. Esto es falso, ya que los métodos de cocción intervienen en las propiedades nutricionales. Si es verdad que los huevos fritos son más calóricos, pero en el resto de casos tienen pocas calorías.

Ideas como que no conviene comer más de dos huevos a la semana, que sus nutrientes se encuentran en la clara y que la yema es lo que engorda por su alto contenido en colesterol, son falsas. Los huevos colorados o criollos son mejores, eso es falso, ya que el color de la cáscara sólo depende del alimento o del tipo de la gallina que los pone y no determina si son más o menos nutritivos.

Los huevos crudos alimentan más: Error. Tomarlos sin cocinar es una práctica que siguen algunos deportistas convencidos de que así les aportan más proteínas. Se equivocan, porque tienen las mismas crudos que cocidos, con la diferencia de que el organismo es capaz de absorber el doble de proteínas de estos últimos que de los no cocinados.

Hay que guardarlos refrigerados sí o sí: Es cierto, aunque sorprende ver que en las tiendas no es así. Se debe a que lo que hay que evitar a toda costa son los cambios de temperatura. Por ese motivo, una vez fríos no hay que tenerlos mucho tiempo a temperatura ambiente, porque los huevos “sudan” y como son muy porosos, la humedad podría penetrar la cáscara y provocar el crecimiento de bacterias o moho.

Hay que descartarlos si tienen una pequeña mancha roja: Falso. Es solo un signo de que se ha roto algún vaso sanguíneo antes de la puesta.

La yema provoca colesterol: Falso, Para elevar el colesterol por ingesta de huevo, se tendrían que comer seis a diario, pero el consumo normal a nivel nacional es de uno al día. Casi el 80% de colesterol en la sangre de las personas lo produce el cuerpo y se relaciona con el estilo de vida, estrés y sedentarismo.

Los huevos son la fuente más frecuente de salmonelosis: Sí,  La causa suele estar en restos de excremento de gallina que puedan quedar adheridos a la cáscara si entran en contacto con el interior y si se toman en crudo.

Así las cosas entre mitos y propiedades, veamos los beneficios de consumir huevos:

Tiene un alto valor vitamínico y mineral. Casi todos los nutrientes que el cuerpo necesita se pueden encontrar en el huevo.  

Es rico en proteínas. Después de la proteína de la leche humana, la del huevo es la que nuestro organismo aprovecha mejor.

Aporta Vitaminas B. Tiamina (B1), riboflavina (B2), piridoxina (B6), ácido fólico, vitamina B12, biotina.

Aporta Vitamina D. el huevo es uno de los pocos alimentos que tiene vitamina D (vitamina liposoluble) en forma natural, la misma se encuentra en la yema.

Aporta Minerales. Aporta gran variedad de minerales como calcio, fósforo, hierro, magnesio, manganeso, zinc, cobre y selenio,

Disminuye el riesgo de enfermedades. El huevo es rico en carotenoides zeaxantina y luteína, sustancias antioxidantes que intervienen en la prevención de afecciones visuales como las cataratas y la enfermedad macular producida por la edad. La luteína y la zeaxantina también están presentes en vegetales como el brócoli y la espinaca, pero el cuerpo absorbe mejor estos nutrientes cuando provienen del huevo, gracias a la grasa presente en la yema.

Aporta grasas insaturadas. El huevo contiene grasas saludables de buena calidad, especialmente del tipo monoinsaturado oleico, que actúa favoreciendo el aumento de colesterol HDL (el colesterol “bueno”) en sangre.

Favorece el desarrollo del cerebro. El huevo contiene colina, un nutriente importante para el desarrollo del cerebro, la memoria y el aprendizaje.

No contiene conservantes ni aditivos. Gracias a su envase natural, el huevo está libre de conservantes y aditivos que atentan contra la salud. Es accesible, versátil y está disponible todo el año.

El huevo es un alimento económico, con excelente relación costo-beneficio. Además, es práctico y sencillo de preparar en múltiples formas, al tiempo que integra numerosas recetas saludables.