Los fundamentos ideológicos del fascismo criollo

Una entrevista realizada en El Espectador a dos historiadores norteamericanos arroja luces sobre la capacidad de convencimiento, el influjo desmedido que Uribe ejerce sobre sus huestes. Surge el cuestionamiento para dilucidar si es que las huestes creen ciegamente en las teorías, las informaciones que brotan del imaginario del “Gran líder”, porque las consideran fiables, o es que son conscientes de que la construcción propagandística, las opiniones, los conceptos son generalmente mentirosos y ello no importa, y por ende es indiferente si es cierto o no. De cualquier manera, prolifera un pensamiento monolítico, basado en ejes propagandísticos más de las veces estrambóticos, ilógicos e irracionales.

La entrevista retoma una expresión de Hanna Arendt extraída de su libro Los Orígenes del totalitarismo (1951), “el objeto ideal de la dominación totalitaria no es el nazi o el comunista convencidos, sino las personas para quienes ya no existe la distinción entre el hecho y la ficción”, y agrega: mentir y lograr convencer a la sociedad de estas mentiras es fundamental en el éxito de las ideologías fascistas. Se dice igualmente que en el fascismo mentir no es solo una estrategia de manipulación, sino una creencia. La mentira reemplaza la verdad que, trasciende lo empírico, porque es parte de una religión política, un culto al líder, sostenido en un fanatismo extremo. Abrumadoramente ilustrativo de nuestra realidad, exacerbado justamente en el desarrollo del proceso judicial contra el líder”.

El concepto fascismo no ha estado muy presente en el debate, en las discusiones políticas colombianas, ha sido infrecuente, a pesar de que Laureano Gómez se nutrió del fascismo europeo supérstite en ese continente a mediados del siglo pasado, el pensamiento y la praxis política del líder conservador tuvo las trazas ideológicas fascistas. El tema se había interrumpido, desaparecido del escenario nacional. Ha retomado a raíz de los sucesos contemporáneos, y que sin duda se incubaron en los gobiernos sucesivos del mentor del actual presidente, los acontecimientos han precipitado la escalada autoritaria en Colombia. No es un fenómeno exclusivo del país. Se inserta dentro de una corriente mundial en la que aprecia una ola expansiva de mandatarios proclives a esa ideología.

La derecha colombiana se cimenta en las emociones del elector y no en su racionalidad, mensajes cortos, tuits de 15 palabras, contenido rápido, incendiario, breve en el análisis, pero eficaz. Existe una alta correlación entre bajos niveles educativos y la inclinación a votar por la derecha. Ven el mundo en blanco y negro. Los individuos con mayor educación tienen que ponderar sus preferencias y decisiones. La polarización, las visiones radicales y afincadas en un superhombre salvador del mundo son terreno abonado para personajes como Uribe, Trump, Bolsonaro, Duterte, los análisis serenos y racionales no son propensos a escoger este tipo de liderazgos.

Las redes sociales y el periodismo independiente dan una apariencia de libertad de expresión, pero los medios masivos y poderosos son la caja de resonancia, ejercen mayor influencia sobre el consumidor de información, en la práctica se asemeja a la ausencia de libertad. El lector crítico, medianamente informado y formado académicamente lo percibe. Peor aún, si los medios están cubriendo una información que de suyo se cae por mentirosa y no la cuestionan, no la confrontan, están contribuyendo con la normalización del fascismo, por ejemplo, como ocurrió con la famosa entrevista a cargo de Vicky Dávila y María Isabel Rueda, permitieron al encausado hablar a sus anchas, sin corregir, ni objetar nada, eso es periodismo servil y amplificador de la verdad del entrevistado y de su ideología.

El “líder”, recién salido de su “dorado confinamiento”, con total cobertura mediática, recicló el viejo discurso, la repetición de la repetidera, las tesis centrales del fascismo criollo, el peligro del castrochavismo resurgiendo como enemigo interno, simultáneamente le dio aire al antiguo “coco interno” las Farc, propuso un referendo para matar dos pájaros de un disparo: eliminar la JEP y resucitar a las Farc en el debate político hacia el 2022.

Coletilla: las mentiras fascistas no son como otras mentiras, a veces candorosas, las mentiras fascistas aceptadas incondicionalmente alimentan la supervivencia del líder. Los fascistas asocian a sus contradictores indómitos o enemigos internos con una condición discriminatoria, razones étnicas, raciales, xenofóbicas o higiénicas, retroalimentan denominaciones despectivas: Petro “el cacas”, Cepeda el “Mugre” y Aida Avella “La Vieja”.