Los principios básicos del desarrollo japonés

Por estos 9 principios milenarios la sociedad nipona es uno de los 4 países más desarrollados del mundo. Lo que indica leyendo y analizando los 9 principios japoneses, que nosotros los colombianos estamos a años luz de alcanzarlos. Les comparto este interesante artículo:

1.Honestidad. Consiste en comportarse de forma honorable y decorosa. Una persona honesta nunca traicionaría su palabra. No haría nada a espaldas de otra persona que pudiera causarle un perjuicio. Trataría las posesiones ajenas de la misma forma en la que trata las suyas propias. Se comportaría de la misma forma tanto si está siendo observado como si no. Buscaría siempre un trato justo en el que ambas partes fueran igualmente beneficiadas. Pregunto: ¿Cuál ha sido el comportamiento de nosotros?

2. Respeto. El respeto en el sentido de tratar a todos por igual sin importar su procedencia, religión, sexo, color de piel o estatus social. Consiste en hablar de forma cortés actuando siempre con amabilidad, en devolver una sonrisa, en procurar no molestar a otras personas con nuestros actos, en no anteponer el beneficio propio al ajeno. ¿Qué puedo decir del respeto en Japón? Aún me sigo sorprendiendo cuando presencio alguna conversación entre dos japonenses en la que ambos se hacen reverencias el uno al otro casi hasta el aburrimiento. Todo para mostrar el elevado respeto que sienten por la persona con la que hablan. Esa palabra casi no la conocemos.

3. Solidaridad. Consiste en ser capaces de entregar parte de nuestro tiempo y recursos a los demás con la mira puesta en el bien común. Se trata de estar desapegado del resultado y de no esperar que la acción nos sea devuelta con posterioridad. Si algo he podido comprobar en cada una de las desgracias naturales que Japón ha sufrido desde que puse un pie en el país, es el elevado nivel de solidaridad que tienen los japoneses para ayudar a aquellos que, por causas de la fortuna, se han visto afectados por ellas. Andamos más que graves.

4. Humildad. Entiendo por humildad el conocimiento de nuestras propias limitaciones y obrar según ese conocimiento. La modestia de no creerse en posesión de la verdad y la voluntad de aspirar siempre a seguir mejorando sin considerarse ya en la cima del conocimiento. Cuando pienso en humildad, siempre me vienen a la cabeza los grandes maestros de las artes marciales japonesas. Muchos de ellos, ante los halagos por sus extraordinarias habilidades, suelen responder con una sonrisa y un gesto que viene a significar “Aún me queda mucho para ser extraordinario…”. Incluso después de haber entrenado miles de horas y haber dedicado toda una vida a la práctica de las artes marciales, aún siguen aprendiendo. Ni nos parecemos.

5. Paciencia. La paciencia es la capacidad de esperar sin perder la calma, de saber elegir el momento adecuado para ejecutar una acción, de persistir a pesar de la adversidad, de perseverar en nuestro empeño aunque tengamos la impresión de no estar avanzando, de levantarnos cada vez que nos caemos, de respetar que cada uno tiene su propio ritmo. Hay un dicho japonés que siempre me ha gustado acerca de la paciencia. Dice así: Nana Korobi ya oki. Su traducción al español podría ser, “Si caes 7 veces, levántate 8”. Creo que no hace falta explicar lo que significa, ¿cierto?

6. Lealtad. Se trata de la capacidad de no quebrantar la palabra incluso a pesar de que las circunstancias se vuelvan adversas y cambiantes. Consiste en la adhesión firme a personas, instituciones u organizaciones con las que hemos deseado comprometernos y por las cuales velaremos incluso a pesar de que nuestros intereses personales se crucen por el camino. La lealtad en Japón se palpa en el ambiente, sobre todo en el mundo empresarial. Una vez escuché la historia de una empresa japonesa que debido al tsunami de 2011 perdió todas sus fábricas y tuvo que iniciar un proceso de reconstrucción que duraría 2 años. El resto de empresas del grupo respetaron sus contratos y le dieron tiempo hasta que volviera a estar operativa y poder continuar su relación comercial como si nada hubiera ocurrido. La perdimos hace rato.

7. Austeridad. Consiste en mantener la sencillez en el modo de vivir y de trabajar, que implica realizar un uso moderado de lo que se tiene. La austeridad es contraria al derroche, incluso a pesar de que poseamos una gran riqueza y seamos abundantes en recursos. Una persona austera no necesita mostrar a los demás la buenaventura de lo que está disfrutando, gastando y comprando cosas que realmente no necesita. Solo hace falta ir al palacio imperial de Kioto y entrar en el interior para ver como el que podía ser el hombre más rico de Japón no vivía rodeado de brillantes y espacios sobrecargados, sino más bien todo lo contrario. Somos derrochones.

8. Gratitud. Consiste en apreciar lo que es bueno en la vida. Es la actitud de dar las gracias por todo lo que recibimos, reconociendo así el esfuerzo que hacen los demás por nosotros. Es una forma de vida, en la que siempre se trata de ver el vaso medio lleno. La gratitud pasa por sentirse afortunado de lo que se tiene a pesar de que otras personas tengan más que nosotros. Eso se perdió.

9. Armonía. La armonía aparece cuando existe un equilibrio y una adecuada proporción entre unas cosas con otras. Cuando ambos lados de la balanza están en el mismo punto y los acontecimientos fluyen sin conflictos ni disputas. La armonía se da cuando las relaciones entre las personas son saludables y tanto unos como los otros velan por el bienestar del resto. Eso no existe, y en La Guajira menos.