Los que merecen gobernar

Por Osvilder Pérez Ustate

Rousseau en su gran obra El Contrato Social aseveraba: «establece que las reglas (leyes) de la asociación (nación) deben ser el resultado de la deliberación pública, ya que en ella se encuentra el origen de la soberanía (Estado); en la cual cada ciudadano es a su vez legislador (congresista) al deliberar públicamente en la creación de las reglas (leyes) y súbdito (ciudadano) al someterse libremente a la obediencia de las mismas»; máxima de la democracia participativa en la evolución, el futuro; que es como se debe gobernar.
Con la Revolución Francesa se inició una revolución de los intereses de la burguesía, dándole nacimiento a la democracia representativa con la Declaración de los Derechos Humanos, pero con la democracia representativa los representantes burgueses usurparon el papel de los ciudadanos por sus intereses particulares creando una cultura política que nos oprimen y nos ultrajan en nuestra pobreza y miseria mental y social de nuestra voluntad de dependencia de ellos. Pero al principio fue importante porque fue una evolución en la política y en la forma de gobernar, de una monarquía absoluta se pasó a una democracia representativa; tomemos hechos como ejemplo transformadores de mundo, la independencia y la creación de los Estados Unidos bajo los conceptos de República, Democracia y la Libertad de clero y expresión que transformaron el mundo occidental.

Han existido tantas ideas de cómo gobernar de una forma diligente desde Hammurabi, pasando por Pericles, más reciente Maquiavelo, Rousseau y su contrato social, tomemos en cuenta sus palabras que cambió un mundo, creo una nueva política, una nueva forma de gobernar, una nueva estructura de Estado, una nueva forma de pensar y elegir, que se vio reflejada en la revolución burguesa francesa y que hoy hace parte de nuestras vidas.

Sigamos el ejemplo de uno nuestro: Luis A. Robles, primer afrocolombiano en ser elegido al Congreso, primer ministro afro de Hacienda como secretario del Tesoro en el gobierno de Aquileo Parra, director del Partido Liberal en un mundo donde el racismo reinó y la sociedad lo deploró como la de Santa Marta cuando fue presidente del Estado Soberano del Magdalena y la sociedad élite de Bogotá cuando fue rector de la Universidad Republicana, hoy Universidad Libre.

La Guajira en estos momentos es llevada por las brisas que azotan al velero sin rumbo que bajo el viento de un oscurantismo mental de lo que significa qué es política y para qué sirve, donde las consecuencias se reflejan en la forma como se administran sus entidades territoriales sean municipios o departamento, donde la realidad real es el subdesarrollo, el atraso, la miseria, la pobreza mental y social, donde la necesidad obliga a pensar en el yo y el yo individual degradante y excluyente está por encima del beneficio y desarrollo colectivo que es el verdadero progreso individual.

Dejemos atrás esa cruel y cruda mentalidad «que es el que ponga el alcalde». Ese el primer cambio que debemos hacer; votar contra el candidato del mal gobernante de turno.

Pero también es necesario que comencemos a partir de la terna que tenemos que enviar para la Gobernación a darle oportunidad a nuestro profesionales jóvenes, con ideas nuevas y suficiente preparación académica estilo Jesús Jiménez, presidente del Partido de la U, o Hugues Lacouture del Partido Conservador, que son los partidos de la credencial.