Los retos de los mandos medios en épocas de cambio

Las líderes de todo grupo humano, sea de carácter administrativo, social, político, militar, cultural, tiene la responsabilidad de guiar, organizar a sus comandados en pro del logro de objetivos o simplemente cumplir las tareas que se les asigne, de la claridad de su líder, de su conocimiento y más que todo de su templanza, estas tareas tendrán el fin y una ejecución cierta.

Lo que no es menos cierto es que de las características humanas, esperanzas, disposición, expectativas, formación y anhelos de los dirigidos en todos los niveles, soportan la ejecución de las tareas y actividades que define el líder en pro de los objetivos, sin una disposición clara de ellos, el líder no podrá avanzar y las tareas nunca se ejecutarán o se harán desviadas del fin principal. 

En nuestro día a día, esta experiencia es clara, pues los seres del común, siempre nos contactamos con esas personas de los equipos o instituciones que forman parte de los ejecutores, solo en momentos excepcionales vemos a los líderes a los que dirigen los equipos. Las experiencias que tenemos al interactuar con los ejecutores varía, y en muchos caso, en especial en las instituciones públicas, estas vivencias son a espaldas del cliente, el usuario.

Centremos la visual en las instituciones públicas y las personas que conforman los equipos de las entidades del estado, pues es el estado el mayor empleador, cumplien
aliados do la amplia gama de tareas que debe desarrollar para que todas las actividades privadas e inclusive públicas puedan funcionar, es aquí donde vemos el efecto de una mala sincronización entre el líder y los equipos de trabajo, pues desde las expectativas básicas que deben estar orientadas bajo un mismo objetivo, se ven desalineadas, pues una cosa indica el líder y otra en su forma y fondo hacen los equipos. 

Esta falta de sincronización se da por los cambios frecuentes en los líderes y en sus objetivos, en la falta de claridad de los objetivos y métodos para lograrlos, pero más en la disposición de los equipos o mandos medios, que en términos generales son los que en el tiempo permanecen en las instituciones, son quienes ponen de primero sus intereses particulares y necesidades, en aras de dar el servicio o cumplimiento de los procesos a los que están asignados. 

Acá está el reto para los mandos medios, el de entender que su aporte es fundamental para que el estado y sus organizaciones funcionen acorde para lo que fueron creadas, pues de su rendimiento y efectividad depende el trabajo de muchos y de otras instituciones, entendiendo que su aporte se verá retribuido en una organización armónica, con beneficios para todos y al final en lo particular para cada servidor público, pues de ese equilibrio depende al final la estabilidad y el bienestar de sus cargo en una estructura que requiere de aportes activos de todos.