Los retos virtuales, nueva piqueria vallenata

Darianna Griego, una riohachera de 15 años, hija del guitarrista y productor Luis José ‘Sombe’ Griego y, rama de una estirpe musical con origen en Tomarrazón, sacudió las redes sociales que siguen los acontecimientos musicales del vallenato. Esta joven cantante aficionada, comenzó a visibilizarse en el mundo del vallenato por una práctica que se ha vuelto recurrente y propia de los post millennials: los retos.

Este reto de Darianna es de los más sanos y al mismo tiempo, de evidente muestra de talento y dedicación. En un video que subió a las redes sociales, acompañada de su padre, canta la parte vocálica que inicia la canción de Roberto Calderón ‘Habíamos terminado’, grabada en 1980 por el Binomio de Oro. En esta parte de la canción, Juan Piña, acompañado en la segunda voz por Esteban ‘Chiche’ Ovalle, lleva su aguda voz a un tono tan alto que se convierte en un verdadero reto para otros coristas emularlo. “Aparece un arco iris, ay, anunciador” nos dice la frase musical en la que Piña Valderrama demostró todo su potencial vocálico y los altos registros a los que puede llegar.

Antes del canto, Darianna lanza un reto a Karen Lizarazo y Ana del Castillo, las dos principales figuras del canto vallenato femenino en estos días. Las invita a llegar a esa altura de voz. Una cota muy alta. Tanto que algunos (as) cantantes, entre ellos Luifer Cuello, no fueron capaces. La joven cantante recibió elogiosos comentarios en redes, de artistas como las dos a las que retó en duelo vocálico, de Omar Geles, Jean Carlos Centeno y Alex Manga, entre otros. Llamó tanto la atención que, fue invitada a programas de radio, fue protagonista de un corto documental y hoy todos quieren saber quién es esta potencial figura del canto.

También por los mismos días, Óscar Cantillo, guitarrista de Valledupar, quien ha sido parte de grupos como el de Diomedes Díaz, se hizo protagonista de esas mismas redes de melómanos y músicos vallenatos, por un reto similar. En un video, traduce y emula con su guitarra, el derroche de notas de Juancho Rois en la canción – concierto ‘El mejoral’. En este nuevo “pique”, se amplía el listado de músicos retados. Incluye a todos los guitarristas destacados, desde José Vásquez, pasando por Carlos Huertas Jr, Geño Gámez, César Valbuena, Mancel Cárdenas, Iván Calderón, Chiche Badillo y hasta al mismo padre de Darianna: ‘Sombe’ Griego. No hemos podido constatar si alguno de ellos le respondió el duro reto, pues su destreza en el uso de las cuerdas es deslumbrante en el video.

Estos son apenas dos ejemplos de unos retos musicales que se están volviendo muy frecuentes en el mundo del vallenato. Hay muchos en las redes, algunos de los cuales, grabados por acordeoneros que se “fajan” con ciertos cromatismos a los que poco han llegado los acordeoneros precedentes. En otros casos, asumen como reto, ciertos virtuosismos y “piques” de acordeoneros como Israel Romero, Juancho Rois y Pangue Maestre a los que tratan de igualar en sus videos.

Lo que se evidencia es, el surgimiento de una nueva modalidad de piqueria que tiene como escenario el mundo virtual. Estos retos despiertan algo que se ha venido perdiendo en la música vallenata, la vocación desafiante de nuestros músicos. El reto ha sido uno de los más dinámicos atizadores de la creación musical en la cultura vallenata, desde el desafío entre Francisco Moscote y el Diablo, o entre Mile Zuleta o Moralito que nos legó la canción más universal del vallenato: ‘La gota fría’. Esos retos movían al público y lo exacerban de paroxismo en los primeros festivales vallenatos. Cuando se perdió el desafío y la rivalidad, los festivales se volvieron una letanía de música repetida.

También en las casetas y conciertos se perdió el desafío que nos mostraban los “mano a mano”. Ahora cada grupo llega cuando el otro se retira porque tiene otro compromiso, no ofrecen más de una tanda y sus músicos no se “fajan” para competir con los otros y así demostrar quién es mejor. Bienvenidos los retos, una nueva forma de visibilizar talentos y de seguir cultivando el talante desafiante de nuestros músicos.