Los trabajadores y el Covid-19

Según la Organización Internacional del Trabajo –OIT–, por cusa del Covid-19, se perderán millones de empleos en el mundo, previéndose que desaparecerán el 6.7% de las horas de trabajo en el segundo semestre del 2020, lo que perjudicara a 195 millones de trabajadores en diferentes partes del planeta, constituyéndose una catástrofe laboral, que traerá una recesión que se podría convertir en una depresión como la de los años 30 del siglo pasado. No se puede desconocer que la actual calamidad se originó y propagó con la responsabilidad única del Partido Comunista de China, como se ha demostrado ampliamente, de ahí que las organizaciones de los trabajadores en este caso los sindicatos, no pueden guardar silencio y por eso tienen que condenar un hecho que conspira en contra del trabajo y la vida.

El Partido Comunista de China no solo en esta oportunidad ha sido verdugo de los trabajadores con el Coronavirus, sino que al aliarse hace mas de 4 décadas con las grandes corporaciones financieras, para superexplotar a los trabajadores chinos, también fortaleció el neoliberalismo que desarrollo la flexibilización laboral en varios países de mundo, con las consecuencias nefastas para los trabajadores dentro de ellas la tercerización a gran escala, lo que demuestra que el marxismo en su aplicación práctica es enemigo de los trabajadores, y que utiliza a los sindicatos para que sus élites mediante el engaño se tomen el poder, o cuando ya se encuentren en él, ayuden a someter y enajenar a los trabajadores como ocurre en las dictaduras comunistas de Cuba, China, Vietnam, Norcorea y Venezuela, entre otras, subrayando que por el contrario los sindicatos deben de ser expresión de independencia frente a cualquier Estado. 

Jesús antes de la pasión y muerte, según el evangelio de San Juan 14:30, le dice a sus discípulos: “No hablaré ya mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo, y el nada tiene de mí”. Lo que demuestra el antagonismo entre el plan salvífico de Dios y las obras diabólico del príncipe de las tinieblas; de la misma manera tiene que haber un distanciamiento  categórico, entre el sindicalismo que encarna como principio a la libertad y el marxismo o comunismo totalitario que es fuente de perversidad y brutalidad, como lo estamos viendo en la actualidad con el Covid-19 o “virus chino”. 

Los integrantes del marxismo en todos sus pelambres, les debería dar vergüenza hablar acerca de que la ideología de los trabajadores es el comunismo, resaltando que los más connotados lideres libertarios del siglo XlX le propinaron una humillante derrota conceptual e ideológica a Karl Marx, quien pretendía mediante el Estado crear una esclavitud política en contra de los obreros, de ahí que el marxismo fue definido por los anarquistas como una patraña burocrática de engaño al proletariado, que se fundamentaba en el absolutismo y la crueldad que es lo que hace el Partido Comunista de China y que es aplaudido por los mamertos.

Marx con sus dogmas estatistas, buscaba que el Estado fuera un especie de yugo bienhechor, por eso el cuento de que el marxismo es la doctrina que deben de seguir los obreros es un embuste, ya que la historia así lo ha demostrado, porque además con los dogmas de Marx se han montado dictaduras oprobiosas como las de Pol Pot, Stalin, Lenin, Mao Zedong, Kim il sung, Ho Chig Minh y Fidel Castro que le han regalado a la humanidad alrededor de 140 millones de asesinatos que comenzaron con el golpe bolchevique en Rusia hace 102 años, amén de la creación de monarquías como las de Cuba y Norcorea. 

Al marxismo en toda su historia no le ha interesado el bienestar de las masas, porque lo que pretende es mantener y reproducir la miseria como condición necesaria para que el Estado comunista represivo y burocrático perdure eternamente, por eso el sacrificio de los Mártires de Chicago ocurrido en 1886 quienes eran libertarios y en cuya memoria se conmemora el Primero de Mayo, es la antítesis del marxismo que aplasta la libertad individual, para montar nomenclaturas infames, cuyas élites parasitan con el Estado oprimiendo a los pueblos y convirtiéndose en las burocracias más corruptas que hay sobre la tierra, pues al ser dictaduras no tiene ningún control.