Mama Sara: la mujer del secreto

Conocer nuevas generaciones impregnadas de innovación, vitalidad y múltiples habilidades realmente no deja de asombrarnos, en nuestro andar las etapas no se hacen esperar las vivimos, las disfrutamos y las agotamos y cuando nos dimos cuenta… ya vamos mas allá de los ti cinco, aún así vemos personas que guardan el secreto de la eterna Juventud, es como si hubiesen sido premiados desde lo divino para que aún en sus años de largas historias gozaran del colágeno y las enérgicas mieles de la juventud; de ellas mucho por aprender y mucho para elogiar.

Con gratitud y orgullo identifico que se me eriza la piel honrando con mis líneas a esa súper mujer de perrenque sanjuanero, mujer de berraquera, mujer de alta resistencia de la cual me enaltece hacer parte de su descendencia, pertenezco a la generación de una mujer guerrera y hacer parte de su casta es hacerle honor a una mujer que es fuente de vida, además asumir un reto y responsabilidad con las siguientes generaciones.

Como no engrandecer con mis líneas a Sara Bautista Gámez – Mama Sara, así es como le llamamos amorosamente toda su descendencia; hoy con un tierno cabello blanco y un tambaleante bastón, su cabello simbolizando la templanza de sus historias y su incansable amor y ternura maternal, pero nunca su vejez como ella misma lo dice a sus 90 años “yo no estoy vieja, este pelo blanco me quiere hacer ver vieja y así no es”, su bastón tambaleante cada día la vuelve más roble y firme para recorrer su casa de patio a puerta con cualquier excusa para seguir haciéndose sentir.

Ella es mi concepto más perfecto y diciente de mujer, una mujer de energía inagotable aún a su edad con una memoria intacta, que recuerda todas sus anécdotas de juventud, siempre presta a ofrecer un bocado a quien la visita y sobre todo a deleitarnos con su creatividad en la cocina, ella lo tienen todo es una bendecida, dotada de sabiduría, desde su viudez sacó adelante un hogar de 6 hijos siendo madre y padre al mismo tiempo y enfrentando múltiples situaciones complejas de la época a las que sin miedo desafió y salió victoriosa, eso es tener perrenque. 

Alegría contagiosa, sonrisa genuina y cero miedos son parte de su historia viva que aún en estos momentos los mantiene y los irradia a quienes la rodeamos, sueña sin temores, ríe a carcajadas de sí misma, planea aún en la incertidumbre de los tiempos, para ella todo tiene rápida solución, finalmente nada mortifica su tranquilidad y lo que no tiene arreglo se lo deja a San Juan Bautista su patrono.

Y ahí esta el secreto de la eterna juventud escucharla, verla y conversar con ella en un día de esos que amaneces de baja nota es sin duda un sacudón a la vida, es una confrontación a mis pensamientos y es un empujón a seguir adelante, siguiendo el ejemplo de mujer incansable, resiliente y de un corazón fuerte y apasionado. 

Sea este el momento para resaltar y enaltecer el don de ser mujer somos firmes, valientes, empoderadas, solucionadoras y como si fuera poco resilientes como el cactus Guajiro que a pesar de estar en zonas áridas crecen fuertes, dando frutos y resistiendo con altura cualquier adversidad así somos, es nuestro estado natural que se convierte en el secreto de nuestra eterna y bella juventud.