Martica de Díaz… in memoriam

“Transcurridos algunos meses fue ascendida la muchacha a secretaria privada de la entidad”

Recordamos el aparte que hemos transcrito de la Canción titulada ‘Humilde secretaria’ de la autoría de Juan Segundo Lagos que grabaron Poncho Cotes Jr. y Jesualdo Bolaños en el año 1993 a propósito del acontecimiento que ocupa nuestra atención en esta oportunidad.

He tenido el defecto, o no sé si es una virtud, la inspiración  para escribir me acompaña cuando estoy contento, igual tengo el cuidado de referirme en mis crónicas y demás publicaciones a temas que lleven  a mis conciudadanos razones para la tranquilidad espiritual, para la higiene mental, para sonreír un poco, algo tan necesario en la región donde hay tanta gente que ven cuartear sus labios por falta de una sonrisa; desafortunadamente, la sucesión de letalidades que han sobrevenido sobre la gente que quiero y también de nuestra familia, que muchas cosas, ocurrencias, anécdotas y curiosidades que dan vuelta en mi cabeza y que deseo compartir con nuestros lectores y muy especialmente aquellos a quienes bailaron chiquitos, no han podido ser publicadas, porque las malas nuevas no dan respiro.

Esta vez me refiero a la inesperada partida el 15 de febrero reciente pasado  de Martha de Díaz, ‘Martica’, con quien compartí durante ocho años maravillosos, cuando este cuerpecito fungía como Director de la Unidad Jurídica de la IPS del ISS, y después en la E.S.E. José Prudencio Padilla, fue ella la secretaria que para mi bien y de la institución se me asignó, convirtiéndose en mi amiga, mi apoyo y mano derecha, sincera, hábil relacionista, altruista y leal, virtudes que no abundan en la administración pública, razones suficientes para que la huella de su recuerdo sea indeleble en el corazón de todos aquellos que fuimos acreedores de sus afectos, incluidos quienes recibieron de ella su visita de consuelo en su labor humanitaria con las Damas Rosadas de la ciudad.

Juntos compartimos en las subidas y las bajadas de nuestra institución, prospera, eficiente y productiva, que a pesar de sus excelentes servicios, fue marchitada deliberadamente para entregar el negocio al sector privado, echando a los trabajadores a la calle, fue aquella vez cuando muchos cayeron en la cuenta de lo que tenían, pero ya no había nada que hacer.

La última vez que nos vimos, fue accidental, en el Jardín Botánico de la ciudad de Medellín el 26 de Agosto de 2018, sin duda,  emocionante, conversamos durante más de tres horas, hicimos un detallado repaso de todas nuestras vivencias desde los tiempos de la EPS cuando fue secretaria de Gerencia, hasta el mal trato que recibió del gobierno nacional en 2017 para propiciar  su doloroso retiro de la institución a la cual entregó sus mejores años, igual recordaba con tristeza lo sucedido aquella vez, cuando ella y yo, presintiendo lo peor  hicimos  la gestión para la creación de una cooperativa de Trabajo Asociado, yo le redacte los Estatutos, y entre los dos le colocamos el nombre, ella socializó el tema y después en reunión les conté todos los detalles de lo que veíamos venir, y que nadie se estaba dando cuenta, todo con el propósito de  organizar a los contratistas de prestación de servicios, asistenciales y administrativos, y  evitar que los sometieran a la explotación por cooperativas de garaje; evidentemente, cuando la Gerencia General de la E.S.E. se les vino encima ya los habíamos organizado, así fue posible que ellos directamente suscribieran el contrato con la institución a través de su cooperativa; lo doloroso sucedió  en la Asamblea realizada para elegir los dignatarios en los cargos directivos de la misma,  allí aparecieron todos los oportunistas que se amangualaron para impedir que ella ocupara  algún  cargo directivo, como dicen los muchachos, la zafaron, le hicieron la rosca, y contrario a lo que todos esperaban, pidió la palabra solo para darle gracias a Dios por lo que acababa de ocurrir; ni la inexcusable ingratitud, logró cambiar su corazón.

Imposible olvidar cuando después de aquel Triste episodio, subió a mi oficina a ponerme al tanto de lo sucedido, “Dijeron que si yo ocupaba cargo directivo, el que iba a mandar era usted, lo que me hicieron no importa, ni se meta en eso, nos queda la satisfacción que hicimos por ellos una obra para agradar a Dios, evitando que a nuestros compañeros vuelvan a  tratar como esclavos”, no tuve duda  en aquella cita de despedida que fue la única espina que se llevó en el corazón.

Martica se fue a vivir a Medellín junto a su único muchacho y su familia, después que sus amigos y amigas la acompañamos a llevar a su última morada al doctor Manuel su esposo, honrado y gran ingeniero a quien se llevó una penosa enfermedad, pero nunca estuvo lejos ni de Riohacha ni de su gente, fue contra el Covid-19 la única lucha en la que la vi perder.

¡¡Reiteramos nuestra solidaridad a Juan Manuel su hijo y a toda su familia, oramos para que Dios la haya recibido en su santo reino y que brille para ella la luz perpetua!!